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Victor Rebullida

¿QUE NOS PASA CON EL ARTE EN ARAGON?

Vuelve a salir a la palestra el tema de la crisis de los galeristas. Dicen que a la gente no les parece interesar ver sus exposiciones y comprar obras originales, que algunos, sin embargo, comprar fuera, en Madrid, en Barcelona. ¿Tal vez resulte más chic hacerlo allá que aquí, en el “pueblo”? Las instituciones también hacen el vacío a las galerías. Tampoco interesa invertir en Arte, al menos en moderno. ¿Por qué esa apatía ante el arte actual? De todos modos habría que cuestionar cuánta gente va a los museos de la Comunidad. Estoy seguro de que una inmensa mayoría no ha pisado ninguno y piensa que eso, además de aburrido, es cosa de turistas. Solo se visitan museos cuando se va de viaje pero los de la propia localidad se desconocen. Entrar en alguno de los de Zaragoza, si no fuera por la tranquilidad que se respira para poder pasearlo y disfrutar de él, sería deprimente por la tremenda soledad de sus salas. En vista de esto ¿quién va a entrar en una galería de arte, ya no a comprar, sino tan solo a mirar?

En Aragón oímos a diario cómo preeminentes voces de la gestión y la política sacan pecho y se colocan en la proa cultural cual protagonista de “Titanic”, pregonando que nuestra tierra está en vanguardia del arte y la cultura. No será porque den un apoyo decidido y convencido a ello. Sí que hay muchos artistas trabajando, pero en la sombra, sin ayuda, sin difusión ni reconocimiento.

En Aragón, y más en concreto Zaragoza, campa un rancio conservadurismo que se intenta encubrir por personas e instituciones fingiendo una modernidad que no se siente. Lo moderno no gusta. Este es tierra del “virgencica, virgencica, que me quede como estoy.” Más vale malo conocido, que... En definitiva, riesgo cero. Esto es un reducto de la arqueología artística, de la enésima relectura de creaciones cuanto más añosas mejor, muchas veces de un valor que podría, cuando menos, ponerse en duda, pero que por el hecho de ser antigua se le da un valor alto. Como digo ¿por un valor real o por el mismo sentimentalismo por el cual rescatamos para la despensa una lata oxidada de Colacao? Esto sería estupendo si también hubiese sitio para lo de ahora. Pero la realidad no es esa. Para lo "viejo" no suele faltar un apoyo del que lo "nuevo" carece. Y digo apoyo en toda su extensión, tanto de los próceres como de la gente de a pié, de la gente que asiste de espectador ante la obra artística. Es muy preocupante pues corresponde a las instituciones, a los responsables de educación, en primera instancia, formar a la gente, comenzando por los pequeños -que serán los aficionados, compradores y coleccionistas del futuro- en el placer y disfrute de las formas expresivas del momento. Nunca antes se ha vivido un período historicista, vuelto de espalda a la realidad artística contemporánea, como el que estamos sufriendo los creadores desde hace prácticamente un siglo. Pasa con la pintura, con la escultura, con la música, con las artes audiovisuales, con la arquitectura, con todo.

Si las galerías venden a aficionados aragoneses, esas obras quedan en Aragón y en cierta forma se incorporan al patrimonio cultural de nuestra Comunidad, convirtiendo Aragón en una gran galería de arte. Si las galerías cierran y/o se marchan a otras capitales, con ellas marcha, por encima de todo, un emprendedor, una persona que va a poner todo su saber, su patrimonio y su amor por el artea disposición de otros territorios para su enriquecimiento artístico, cultural y humano.

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