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Victor Rebullida

RENAUD Y GAUTIER CAPUÇON EN ZARAGOZA

RENAUD Y GAUTIER CAPUÇON EN ZARAGOZA

Este sábado día 20, a la ocho y media de la tarde y con la colaboración del Instituto Francés de Zaragoza, tendrá lugar un nuevo concierto del ciclo "Cámaras Ocultas" en el auditorio Eduardo del Pueyo de Zaragoza, ubicado en el Conservatorio Superior de Música. Protagonistas, los hermanos Capuçon -Renaud  al violín y Gautier al violonchelo- dos jóvenes promesas hechas realidad de la música francesa. Con una carrera impresionante como solistas con las mejores orquestas y directores del mundo, tienen especial predilección por los repertorios contemporáneos de cámara, tanto con el dúo que nos ocupa, como con el Cuarteto Capuçon.

Escucharemos las siguientes obras: de Wolfgang Rihm "Duomonolog", de Zoltán Kodály "Dúo" op. 7 y también los Dúos de Gideon Klein y Erwin Schulhoff.

En el número de diciembre pasado de la revista "Doce Notas", Juan Antonio Llorente publicaba una entrevista a Renaud y Gautier tituada "Los Capuçon mano a mano" y que transcribo a continuación extraída de la página de internet "Revistas Culturales" de ARCE.

En la vida "civil" comparten padres, hoteles, y alguna afición. Como el esquí, deporte que a ambos apasiona. En el resto, apenas nada: sus gustos a la hora de vestir y expresarse son diferentes, como también lo es su aspecto físico. Renaud, el violinista nacido en 1976, es rubio; Gautier, cinco años menor, es moreno y toca el chelo. Pero a la hora de pensar en música, todo cambia. Tanto si lo hacen por separado, como cuando se reúnen para sacar adelante la esencia de una partitura, aflora el amor común de estos jóvenes intérpretes de Chambéry, la capital de la Saboya francesa donde, desde hace más de una década, el mayor de ellos creó un festival que cada verano concentra lo más florido de las nuevas generaciones de intérpretes, incluyendo algún nombre de artista consagrado, como el de Maxim Vengerov. Renaud visitó España por primera vez en el año 2000 integrado en la Gustav Mahler Jugendorchestra, para poco a poco irse haciendo familiar entre nosotros, invitado como solista por alguna de las orquestas del espectro nacional. Gautier tendrá la primera oportunidad de trabajar con un conjunto sinfónico español a finales de enero. Lo hará junto con su hermano, interpretando para la ONE el doble concierto de Brahms. Rematarán así una marathoniana semana que comienza con su presencia como dúo el día 20 en el Auditorio de Zaragoza con un programa que reúne sendas piezas de Gideon Klein y Erwin Schulhoff con Rejoice! , de Gubaidulina,y las Trois Strophes sur le nom de Sacher , de Dutilleux, compositor que retoman dos días más tarde con Ainsi la nuit , junto a una obra de Ravel y Duomonolog , de Rihm, en el Auditorio Reina Sofía de Madrid para el ciclo del CDMC. En esta ocasión, como Cuarteto Capuçon, junto a Aki Saulière y Béatrice Muthelet.
Pregunta.- Cuando toca su violín, que perteneció a Stern ¿piensa que en el modo de sonar de ese maestro suyo había más que técnica?
Respuesta.- Cuando tengo en mis manos el violín de Stern ocurren cosas curiosas. Si me paro a pensarlo, no soy capaz de tocar. Es demasiado atenazante. Pensar que él tocó ese violín durante medio siglo me parece increíble. Necesito en ese momento echarle valor y decirme que si lo tengo yo ahora es por una relación de padrinazgo, por llamarla de algún modo. Sería demasiado intimidatorio pensar que Stern tocó con él todos los grandes conciertos escritos para este instrumento, a las órdenes de todos los grandes directores de orquesta. Tengo adoración por este violín, a pesar de lo que me hace reflexionar, porque a veces lo mejor es no pensar.
P.- ¿Estrenó Stern alguna obra con él?
R.- El Concierto de Stravinsky, por ejemplo, lo tocó con él; y la Serenade de Bernstein, que me tengo que aprender, por cierto, para el año que viene. También hizo la première con él del Concierto de Dutilleux, que yo ya he grabado, los que escribieron para Stern otros compositores como Maxwell Davies y Penderecki...
P.-Vamos, que llegado el momento, él ya se las tiene ensayadas.
R.- (Una risa fuerte). Lo que está claro es que cuando toco los conciertos de Brahms o de Tchaikovsky puedo percibir que ya los ha tocado. No voy a decir que sea algo mágico, o que el violín toque solo, que de eso nada. Pero noto que el violín ha repetido las mismas armonías en centenares de ocasiones. Es como una especie de reconocimiento.
P.- De los directores con los que ha trabajado parece decantarse por Abbado.
R.- La sombra de Claudio pesa mucho sobre mí, después de tres años de trabajo con él, pero la persona que ha ejercido más influencia en mi música es Giulini. Desde antes que Abbado, cuando en 1992 formé parte de la Orquesta de Jóvenes de la Comunidad Europea como segundo violín. Con Giulini dirigiendo una Novena de Beethoven, descubri por qué era músico. En ese momento sentí la revelación de por qué yo salía a un escenario.No hablo simplemente de un músico que hace conciertos: en ese momento comprendí qué podía decir y cómo. Cuando él nos dirigía experimentaba tantas emociones, que tuve claro que quería ser músico para volver a sentirlas.
P.- Al crear el festival de Chambery ¿está mostrando su lado de empresario?
R.- Me limito a dejar clara mi afición por rodearme de gente. Eso es todo. Cuando pienso que el hecho de reunir determinadas personas para hacer música va a funcionar, ya me parece formidable. De ahí que me considere un privilegiado. Sólo el hecho de tener los amigos que tengo y de haber formado con ellos una familia musical es algo que no tiene precio. Si echamos la vista atrás, esta idea tiene algo que ver con la de Menuhin –y no osaría nunca compararme con alguien tan grande como él– en Gstaad, donde su único propósito era rodearse de amigos. O, por quedarnos más cerca en el tiempo, lo mismo que K reme r hace en Lockenhaus con los suyos. A mi nivel, hago lo propio con los míos, algunos de los cuales son en este momento muy conocidos. Me sigo ciñendo fielmente a los mismos principios, con la diferencia de que parte de los que vienen son hoy conocidos en el exterior. Y con el mismo espíritu que la primera vez, hace ya doce años, cuando yo tenía 19. Como si nada hubiese cambiado desde entonces.


Pregunta.- Se le precipitan las cosas. Si hoy interpreta el concierto de Schumann, pasado mañana será el Rococó y dos días más tarde el de Dutilleux. Así cien veces al año.¿Le queda tiempo para estudiar?
Respuesta.- Lo saco de donde puedo pero en un mes y medio tengo que enfrentarme a diez obras distintas.
P.-Además del chelo, estudió piano.
R.- Pero empecé más tarde. Cuando tenía siete años y ya tocaba el chelo. Me sentía fascinado por el jazz, que empecé a escuchar muy pronto. Quería aprender a tocarlo para interpretar piezas jazzísticas, aunque no fuese más que para mí. Estudié cuatro años de piano, pero no llegué a aprender nada de jazz. Espero algún día poder hacerlo.
P.- ¿El piano le ha ayudado para tocar el chelo?
R.- Claro que sí. Sobre todo a la hora de tener una idea más global de la música, y no solamente la línea del violonchelo. En ese punto, definitivamente me ha ayudado.
P.- ¿Tiene algún modelo de intérprete a seguir? ¿Tal vez Schiff, que fue su profesor?
R.- No, porque jamás he intentado copiar a ninguno. Tengo, por supuesto, influencias, y hay artistas que prefiero sobre otros, tanto si pertenecen o no al mundo del violonchelo. Siempre he tenido muy claro lo que quería hacer, lo que no ha impedido llegado el caso que me asaltasen las dudas. Pero siempre he tendido a desarrollar mi personalidad en vez de parecerme a otro. Y eso creo que es muy importante para la música. Cuando sales a escena es como si estuvieses desnudo ante un público al que no puedes engañar. Y en ese punto tienes que ser honrado y mostrar tu personalidad, no apoyarte en la de otro.

P.- Asier Polo, el mejor chelista español de la nueva generación, comentaba acerca de una figura internacional en este instrumento
"Si me apasiona su modo de tocar es por las imperfecciones".
R.- No conozco personalmente a Asier Polo, aunque he oído hablar muy bien de él y estoy totalmente de acuerdo con su reflexión.
No todo consiste en ser mejor que otros. Lo que se debe pretender es ser diferente a los demás a la hora de expresarse. Porque a fin de cuentas, cada cual tiene sus debilidades. Los músicos no somos máquinas.
P.- Van a tocar Brahms con la ONE en la temporada en que la orquesta programa una "carta blanca" en torno a la obra de su querido Dutilleux ¿Habría preferido tocar una obra suya, o el concierto brahmsiano es mejor carta de presentación?
R.- No lo sé. Para mí Dutilleux es uno de los compositores más grandes en este momento, si no el más grande. Y como persona un hombre maravilloso, íntegro hasta magnitudes desconocidas, además de honesto, sensible...
En pocas palabras un hombre y un músico extraordinario, que se sabe expresar y que cuenta cosas con su música. Su Concierto para violonchelo es una obra que él adora y que en lo que a mí respecta es uno de los grandes conciertos del repertorio para este instrumento, con unas calidades sublimes. Un gran concierto, a pesar de no ser aún demasiado conocido.
P.- Después de este tour de force en España, sólo le falta venir en solitario para un concierto.
R.- Que espero sea pronto.
P.- ¿Con qué programa le gustaría?
R.- No lo sé. Quizá el concierto de Dvorak, o el de Schumann...
P.- Entre su repertorio incluye la música de un español.
R.- Claro que sí, la de Gaspar Cassadó.
P.- Alguien como usted que asegura no tocar más que lo que le gusta ¿qué ha encontrado en este compositor?
R.- Por resumirlo en líneas generales, diría que se trata de una música joven; una música que, simplemente, me habla. Entonces, cuando percibo que una música me sugiere; cuando el compositor me transmite algo, es una buena señal de que me voy a poder expresar con ella.

Wolfgang Rihm nació en Karlsruhe, Alemania, el 13 de marzo de 1952. Finalizó su formación y estudios de teoría musical y composición en 1972, dos años antes de que el estreno de su primer trabajo Morphonie en el Festival de Donaueschingen de 1974 diera un impulso a su carrera como figura prominente de la nueva escena musical europea. La obra temprana de Rihm, que combina técnicas compositivas contemporáneas con la volatilidad emocional de Mahler y del periodo expresionista de Schoenberg, fue considerada por muchos como una rebelión contra la generación vanguardista de Boulez, Stockhausen y otros, y le proporcionó un buen número de comisiones de obras en los años siguientes. En los últimos años de la década de los setenta y primeros años ochenta su nombre estuvo asociado con el movimiento denominado Nueva Simplicidad. En la actualidad, sus trabajos continúan explorando el terreno expresionista, si bien la influencia de Luigi Nono, Helmut Lachenmann y Morton Feldman, entre otros, ha afectado significativamente su estilo.

Rihm es un compositor extremadamente prolífico, con cientos de composiciones, la mayor parte de las cuales aún no ha sido grabada comercialmente. Nunca considera una obra finalizada como la última palabra de una línea de trabajo musical— a modo de ejemplo, su obra orquestal Ins Offene... (1990) fue reescrita completamente en 1992 y posteriormente usada como base para su concierto para piano Sphere (1994), antes de que la parte de piano de Sphere fuese retomada a su vez para la obra para piano solo Nachstudie (también de 1994).

Otros trabajos importantes de este autor incluyen doce cuartetos de cuerdas, las óperas Die Hamletmaschine (1983-1986, con textos de Heiner Müller) y Die Eroberung von Mexico (1987-1991, basada en textos de Antonin Artaud), más de veinte ciclos de canciones, el oratorio Deus Passus (1996), la pieza para orquesta de cámara Jagden und Formen (1995-2001) y una serie de trabajos orquestales publicados bajo el título Vers une symphonie fleuve.

Rihm ostenta en la actualidad el cargo de Jefe del Instituto de Música Moderna del Conservatorio de Karlsruhe y ha sido compositor residente de los festivales de Lucerna y Salzburgo. Además, fue nombrado "Officier dans l’Ordre des Arts et des Lettres" por Francia en 2001.

Zoltán Kodály (1882-1967) Compositor húngaro, nacido en Kecskemét y fallecido en Budapest. Siguiendo los deseos de su familia, ingresó en la Universidad de Budapest en 1900 para estudiar ciencias; pero también se matriculó en el Conservatorio para estudiar composición con Hans Koessler, quien asimismo fue maestro de Ernst Dohnanyi y Béla Bartók.

Este profesor, aunque alemán, supo despertar entre sus alumnos el entusiasmo por la música nacional de Hungría en toda su pureza, que empezaba a perderse por los amaneramientos gitanos y las influencias exóticas. Al igual que Bartók, Kodály empezó a recorrer su país a fin de recoger con la pluma o mediante discos gramofónicos la música popular. Ambos, en colaboración, analizaron, cotejaron y clasificaron millares de canciones, de las que publicaron algunas.

Desde joven Kodály concibió gran admiración por Brahms y Debussy, como se refleja en sus primeras obras. Pero al impregnarse su pensamiento de los ritmos característicos y melódicos de la música vernácula, su estilo tomó este carácter, aun cuando no utilizó ninguna melodía popular concreta como base de sus composiciones.

Gideon Klein nació en 1919 en la ciudad morava de Prerov, en el seno de una familia judía, con un extraordinario talento musical que comenzó a manifestarse ya desde su ninez.

Estudió piano en Praga con los mejores pedagogos de entonces: los esposos Ruzena y Vilem Kurz. Paralelamente estudió musicología en la Universidad Carolina de Praga y composición con un profesor particular. Infelizmente, su prometedora carrera artística se vio bruscamente interrumpida como consecuencia del cierre de las escuelas superiores por los ocupantes nazis. Sin embargo, pese a los pocos aòos en los que el joven músico pudo desarrollar su talento, bajo las crueles condiciones dictadas por la Alemania hitleriana, Gideon Klein se inscribió para siempre en el corazón de todos los que lo conocieron.

Gracias a los relatos de estos - reunidos en un folleto, publicado el aòo pasado, con motivo del ochenta aniversario de su nacimiento, por la fundación Gideon Klein podemos hoy conocer una serie de aspectos de la vida y personalidad de este gran músico.

En diciembre de 1941 Gideon Klein fue internado en el campo de concentración de Terezin. A pesar de las difíciles condiciones del lugar se dedicó a la composición y a la interpretación de obras vocales y de cámara. La pianista Truda Solarova, residente en Suiza, relata que pese a todas las prohibiciones que reinaban en el campo, Gideon fue considerado como uno de los principales promotores de la vida cultural. Recuerda que logró instalar en un desván de una casa del campo un piano de cola. Este instrumento casi destruido y viejo fue robado por su amigos en las afueras de Terezin y transportado secretamente al campo. Gideon lo afinó y lo puso a disposición de todos los pianistas y músicos que se encontraban en el campo. Los difíciles ensayos culminaron con el primer concierto ofrecido en Terezin, con un programa en el que se ofrecieron sonatas de Ludwig van Beethoven.

El ya fallecido director de orquesta Karel Ancerl, describió en junio de 1946 cómo Gideon había participado activamente en la escenificación de la ópera La Novia Vendida de Smetana, presentado en los conciertos obras de autores que vivían en Terezín, y en sus conferencias había compartido con el público sus amplios conocimientos teóricos e históricos. Un poco antes de ser transportado al campo de exterminio de Auswitz, comenzó a dirigir la orquesta en la que se desempenaron todos los músicos del gueto.

Por su parte, el musicólogo Tomislav Volek aprecia altamente el manuscrito de un análisis musicólogo de los cuartetos de Wolfgang Amadeo Mozart, realizado por Gideon antes de ser internado en Terezin. Entretanto, el también musicólogo Milan Slavicky se refiere a las actividades de Gideon Klein como compositor, informando que en 1990 Eduard Herzog hizo un descubrimiento fabuloso: una maleta con partituras que le había entregado Gideon antes de su reclusión en Terezin. Entre las obras descubiertas hay de todo - desde composiciones dodecafónicas, hasta borradores de música orquestal y operística. A sus 22 aòos de edad, cuando fue transportado al gueto de Terezín, Gideon aparece como un compositor muy prometedor.

Desgraciadamente, nada de ello pudo cumplirse. A mediados de octubre de 1945 Gideon con otros 1500 presos fue transportado de Terezin al campo de exterminio, Auswitz, respectivamente al de Furstengrube, situado a unos 30 kilómetros, que era una mina. No se sabe mucho sobre cómo aguantó este trabajo forzado, y tampoco, sobre su muerte.

Probablemente resulte imposible verificar si a comienzos de enero de 1945 Gideon Klein abandonó Furstengrube junto con mil presos en la marcha de la muerte o permaneció en el campo con los enfermos y los más débiles incapaces de sumarse a la marcha. Ambas alternativas resultan fatales. La mayoría de los participantes en la marcha perecieron durante la misma y los prisioneros en el campo fueron fusilados por una unidad de la SS. Ninguno de los que sobrevivieron la marcha de muerte y el fin de la Segunda Guerra Mundial saben cómo y donde murió Gideon Klein, joven compositor, excelente pianista, musicólogo y director de orquesta.
 

Erwin Schulhoff fue llevado a Praga el 8 de de junio de de 1894. Recomendado por Antonín Dvorák, Schulhoff fue aceptado ya a la edad de 10 años como estudiante de piano en el conservatorio de Praga. Él continuó sus estudios en Viena en 1906 (con Willi Thern), Leipzig en 1908 (piano con Roberto Teichmüller, composición con Stephan Krehl y máximo Reger) y Colonia en 1913 (con Lazzaro Uzielli, Carl Friedberg, Franz Bölsche, Ewald Strasser, Fritz Steinbach).

Aprobando sus exámenes con la distinción (Wüllner-Premio), también ganó el Premio Felix-Mendelssohn dos veces: como pianista en 1913 y como compositor en 1918. Después de servir en el ejército austríaco durante la guerra, vivió en Alemania hasta 1923. Allí se dedicó a las direcciones radicales del avant-garde (dadaism y jazz - él incluso compuso un jazz-oratorio, los "robles reales del HMS" y su trabajo sabido, "Hot Sonate") también siendo influenciado por el impresionismo, expresionismo, clasicismo y neo.clasicismo, uno después del otro o aún en paralelo.

Como pianista, se especializó en jazz y en el repertorio del cuarto-tono de Alois Hába y sus pupilas. Volviendo a Praga en 1923, era muy acertado como compositor tan bien como un pianista internacionalmente apreciado (particularmente en Alemania). Sin embargo no podía continuar su carrera en Alemania después de 1933. La premier mundial se realizaria en Berlin , de su ópera "Flammen" pero fue cancelada debido a los cambios políticos durante el principio del régimen de Nazi.

En los años 30 abandono muchas de las cosas que antees apreció, por ejemplo en detalle el campo del jazz sinfónico, entonces dio una vuelta a la escritura de las sinfonías en el estilo del realismo socialista. Esto puso en contraste agudamente con su trabajo para la radio de Praga en Ostrava, en donde él - siendo prohibido de la profesión desde 1939 - continuó trabajando debajo de seudónimo como pianist del jazz.

Tomando a la nacionalidad soviética en 1941, solicitó una visa a la unión soviética en abril. Sin embargo, aunque la visa había sido concedida el 13 de de junio, era demasiado atrasado: Schulhoff, que debido al declaración de Alemania de la guerra a la unión soviética era convertido en un enemigo de estado, fue internado en Praga el 23 de de junio de de 1941 y deportado en el campo de concentración Wülzburg cerca de Weissenburg/Bavaria, donde murió el 18 de agosto de 1942. El trabajo de Schulhoff incluye una ópera, ballets clásicos, seis sinfonías, trabajos numerosos de la música de camara, concertos, las canciones y los trabajos corales. Destaca saxofonisticamente por la composicion de Hot-Sonate (Jazz-Sonate) für Altsaxophon und Klavier (1930).

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