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Victor Rebullida

EL REQUIEM DE RODRIGUEZ DE LEDESMA SONARA DE NUEVO EL AÑO PROXIMO EN ZARAGOZA

La Orquesta de RTVE recuperará la obra de Nicasio Rodríguez de Ledesma "Oficios y Misa de Difuntos por las víctimas del 2 de mayo", en un concierto que ofrecerá en Zaragoza el 23 de mayo de 2008, organizado por la Fundación Bicentenario de los Sitios.

Esta obra se interpretó en 1818 para la conmemoración del décimo aniversario del alzamiento popular del 2 de mayo que desembocó en la guerra de la Independencia.

Está compuesta para cuatro solistas vocales (soprano, alto, tenor y bajo), 2 coros a cuatro voces, coro de salmistas gregorianos y orquesta.

Sus partes son:

Oficio de difuntos

I Invitatorio
II Lección I. Parce Mihi
III Lección II. Taedet animam meam
IV Responso. Libera me, Domine

Misa de difuntos

I Introitus
II Kyrie
III Sequentia
IV Offertorium
V Sanctus
VI Benedictus
VII Agnus Dei
VIII Postcommunio


Rodríguez de Ledesma, Mariano Nicasio

(fuente: Gran Enciclopedia Aragonesa)

(Zaragoza 14-XII-1779 - Madrid, 28-III-1847) Cantante, compositor y Maestro de Capilla. Su nombre original era Mariano Nicasio Ledesma y así figura en su partida de bautismo. Al cumplir los cuatro años sus padres le envíe a estudiar a la Escuela Pía de Zaragoza y a los ocho años, en 1787, ingresa en el Colegio de Infantes de la Metropolitana Iglesia de La Seo donde estudia con F. J. García Fajer el Spagnoletto y con José Gil Palomar, y entre los 14 y 18 años obtiene varios magisterios de Capilla, ocupando solamente el de Vinaroz por espacio de 3 años. En 1804 viaja a Sevilla contratado como tenor de la Ópera de dicha ciudad, y el 2-IV-1805 debuta en Madrid en el Teatro de la Cruz, como tenor principal, en rivalidad con el gran Manuel García que cantaba en el de los Caños del Peral. Interesado en la base científica de la educación de la voz estudia anatomía en la Facultad de Medicina y en IX-1806 es nombrado tenor supernumerario de la Real Capilla de Carlos IV.

A causa de la invasión francesa, y después de haber luchado en la defensa de Madrid junto al Vizconde de Gant, marcha a Inglaterra en 1810 donde lo nombran «Miembro del Concierto Filarmónico» de Londres, en 1812 regresa a Madrid con intención de recuperar sus pertenencias, pero nuevamente tiene que huir y vuelve otra vez a Inglaterra utilizado como correo-espía.

En Londres, Rodríguez de Ledesma alcanza gran notoriedad como músico y maestro de canto, siendo designado por el Príncipe de Gales (el futuro Jorge IV), «Maestro de perfección en el canto» de la princesa Carlota, su única hija. Antes, en 1808, había sido requerido por el editor T. Mollo para participar en la colección de canciones, dedicada al príncipe Lobkowitz, sobre el poema de Carpani, In questa tomba oscura, en la que participó Beethoven y otros. La editora Breitkopf und Hartel le publica en Alemania, hacia 1814, varias obras, y la gaceta musical de Leipzig (Allgemeine Musikalische Zeitung) en el n.º 37 del 14-IX-1814 incluía algunas de sus canciones, además de un «estudio biográfico», donde le tributaban grandes elogios.

Regresa a Madrid en 1815 y es nombrado tenor de la Real Cámara, después contralto de la Real Capilla (por tener voz de «tenor acontraltado»), y ya, en 1817, Maestro supernumerario; además don Francisco de Paula le designa profesor de canto de su esposa, Luisa Carlota, a quien dedicaría más tarde la Colección de cuarenta grados de vocalización..; por aquella época Rodríguez de Ledesma estaba casado con la cómica Vicenta Laporta, la cual moriría sin dejar descendencia. En 1819 compone el Oficio y Misa de Difuntos para los funerales de la reina Isabel de Braganza; al año siguiente el Ayuntamiento de Madrid le encarga la dirección musical de las honras por las víctimas del 2 de Mayo; y en 1821 es nombrado por el rey miembro de la Academia Nacional de Ciencias y Bellas Artes lo que demuestra su reputación, ya que es el único músico nombrado para tal institución.

En VI-1822 marcha de nuevo a Londres por asuntos propios; al año siguiente el músico no regresa a Madrid bien porque no ha resuelto sus problemas o por miedo a la represion desatada por Fernando VII; éste le separa de sus destinos «por adicto al sistema constitucional». Instalado de nuevo en la capital británica, Rodríguez de Ledesma se convierte en una de las personalidades más interesantes del exilio liberal español: es nombrado académico de la Royal Academy of Music, y en 1825 profesor de dicha academia y director de la clase de canto. En 1827 realiza un viaje por Alemania, y al año siguiente Rossini lo propone como profesor del Conservatorio de París, pero Rodríguez de Ledesma no acepta por hallarse mejor establecido en Londres.

Es durante estos años que escribe lo que seguramente es el primer método de canto español, la Colección de cuarenta ejercicios o estudios progresivos de vocalización con algunas observaciones sobre el canto y la parte orgánica y material de la voz, dedicada a la infanta Carlota. Esta obra fue publicada en 1827 en Londres y París, y posteriormente en Madrid, sin fecha.

En 1834, de camino hacia España, se ve obligado a permanecer bastantes meses en París a causa del parto, y la grave enfermedad posterior, de su segunda esposa, Damiana Bachiller, que muere poco después de dar a luz un hijo. Ya en Madrid es nombrado adicto facultativo del Conservatorio, encargándole el ministro de la Gobernación estudios sobre las mejoras que se podrían hacer en el Conservatorio de María Cristina.

El 7-VI-1836, a raíz del extraño cese de F. Andreví, es nombrado, sin pruebas de oposición y debido a sus méritos, Maestro de la Real Capilla, con 20 mil reales de sueldo anual. Posteriormente es nombrado maestro de los hijos de Francisco de Paula y Luisa Carlota, presidente de la sección de Música del Liceo Artístico y Literario, presidente del comité Lírico de los Teatros de Madrid y lo distingue S.M. con la Cruz de Isabel la Católica. A finales de 1839 contrae nuevo matrimonio con Ana María del Carmen López, naciendo al año siguiente una niña.

A partir de 1840 se acentúa su hipocondría, alejándose en los años sucesivos de toda actividad que no fuera la de Palacio. Sufre una hemiplejía y en 1846 el agravamiento de su enfermedad le impide asistir definitivamente a la Real Capilla, siendo sustituido por H. Eslava. Muere en III-1847 siendo enterrado en el cementerio de San Isidro. (La fecha de su muerte no está clara, pero parece ser que fue el 28).

Obra

La música de Rodríguez de Ledesma se puede dividir en dos grandes períodos: el primero iría hasta su tercera estancia en Londres, y el segundo a partir de 1834, año de su definitivo regreso a España.

En el primer período está muy presente su educación italiana a través de F. J. García Fajer, sin embargo el conocimiento de la música de Haydn y Mozart (sus cuartetos, sinfonías, y el Requiem) va cambiando poco a poco el estilo de sus obras. Durante este período compone canciones con acompañamiento de piano o guitarra, música instrumental de salón para flauta y piano, oberturas para orquesta, varias misas, el Responsorio de Maitines de Reyes y el Oficio y Misa de Difuntos.

El segundo período está marcado por la dedicación casi en exclusiva a la Real Capilla, y supone un cambio considerable con la etapa anterior. Abandona la composición de canciones y, exceptuando algunas tandas de rigodones y valses para los bailes de Palacio, compone sólo música religiosa; de esta etapa son sus obras sacras más importantes en las cuales pone en práctica las nuevas ideas románticas. Todas las obras de este período están caracterizadas por una orquestación llena de efectos coloristas que Mitjana no duda en atribuir a la influencia de Weber, si bien de gran personalidad, por una gran fuerza expresiva producto de la riqueza armónica y por el abandono de las formas clásicas, siguiendo frecuentemente la que dicta el texto religioso. La influencia romántica se aprecia también en la importancia que Rodríguez de Ledesma concede a los instrumentos de viento y sobre todo en su peculiar visión de la función de la orquesta en el contexto de la obra, en muchas ocasiones verdadera protagonista, lo cual le distingue de los maestros italianos y le coloca en una posición única en comparación con los compositores españoles contemporáneos.

Entre las obras que destacan en este período están varias misas, motetes, la Nona de la Ascensión, el Stabat Mater, y las famosas Lamentaciones de Miércoles, Jueves y Viernes Santo. Esta última obra, monumental oratorio para cuatro solistas vocales, coro y orquesta, ha sido la que ha cimentado su fama como uno de los mejores compositores del s. XIX español.

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