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Victor Rebullida

EL FIN DE SEMANA MUSICAL CONCLUYÓ EN EL AUDITORIO 'EDUARDO DEL PUEYO'

EL FIN DE SEMANA MUSICAL CONCLUYÓ EN EL AUDITORIO 'EDUARDO DEL PUEYO'

Ayer domingo ponía final a un fin de semana de altos vuelos musicales iniciado con la excepcional e histórica intervención del Ensemble Intercontemporain y Pierre Boulez en el Auditorio de Música, el concierto celebrado en el “Eduardo del Pueyo” por el trío formado por Michel Portal, Laurent Korcia y Michael Wendenberg, clarinete, violín y piano respectivamente.

A dúo o trío, con la presencia en todas las obras menos una del pianista Wendenberg nos ofrecieron un interesante concierto titulado “La noche el siglo XX”.

Comenzó el concierto Korcia con la tercera Sonata para violín y piano de George Enescu, todo un ejercicio gimnástico para los intérpretes y un trabajo compositivo de primera línea. Subtitulada “dans le caractère populaire roumain” a nadie se le escapa el uso de material de carácter popular rumano. Hasta allí todo bien, pero el tratamiento hecho por Enescu no deja lugar al cliché y al estereotipo folclórico al uso. La Sonata es una obra complicada y compleja tanto de tocar como de escuchar. No da concesión a la amabilidad en la interpretación y la escucha y al enérgico Korcia (rompió tres crines del arco) le vino como anillo al dedo. Wendenberg hizo una labor excepcional como acompañante en esta como en las demás piezas del concierto.

A continuación apareció en el escenario el veterano y multifacético Michel Portal con su clarinete para interpretar con los otros dos músicos la intrincada Contrastes, de Bela Bartok. Contrastes también de edad, con los treinta y trés años de Wendenberg, cuarenta y trés de Korcia y setenta y dos de Portal. Una versión cuadrada a la mínima indicación, perfilando una música llena de aristas. Korcia siguió en la línea marcada por su anterior lectura de Enescu, con un toque recio, sin concesiones, tocando Portal en la misma tesitura que Korcia y en perfecta compenetración con sus colegas de trío. Wendenberg permaneció atento sin quitar ojo al dúo y con una complicidad entre los tres y un grado de disfrute que no disimularon en ningun momento de la velada. Se implicaron sobremedida en la obra y la exteriorizaron gestualmente sin pudor.

En la segunda parte Korcia ofreció una Sonata para violín y piano de Claude Debussy interpretada con el mismo ímpetu y rudeza que había impreso a sus intervenciones anteriores (le costó otra crín del arco). Se le ve un estilo característico a la hora de tocar, con mucha fuerza y pocas concesiones. Tiene un elegante movimiento y posición de muñeca con el arco y un pizzicato potente y sonoro. Tiene una fuerza que aplicada sistemáticamente como pareció en este concierto puede causarle problemas con según qué repertorios.

Francis Poulenc y su Sonata para clarinete y piano eran la oportunidad solista para Michel Portal. También éste posee un estilo enérgico y anguloso de tocar que hicieron que algunos finales de frase quedaran como incompletos por su brusquedad. Oyéndole se puede entender la conjunción feliz con Laurent Korcia: ambos parecen entender de la misma forma la música.  Siempre así sería discutible pero hay que reconocerles el valor de escoger determinado repertorio y su cualificada labor musical.

El concierto tenía dos obras más que resultaron más convenientes como bises que como obras propiamente del programa. Valse Menor compuesto por Portal y Tango Menor, compuesto por Korcia, y en los que el clarinetista cambió el instrumento por el bandoneón, fueron dos obras fuera de tesitura en el carácter de la velada. Agradables, para gustar, muy obvias, de sonido y estilo identificable y atribuible a algun autor conocido. Un “déjà entendu” fruto de una unión de colegas que se lo pasan bien tocando y acostumbrados a tocar con desprejuicio los estilos más diversos.

Al final cayó una propina igual que las dos anteriores, creo que del mismo autor antes señalado o muy parecida a alguna de aquél.

Había bastante público que aplaudió con ganas a los tres intérpretes quienes al finalizar el concierto salieron al vestíbulo a firmar discos que se habían puesto a la venta en el descanso, momento que propició una agradable conversación con el pintor Jorge de los Rios y el guitarrista y compositor Joaquín Pardinilla.

*En la foto Laurent Korcia (no me había fijado en que la foto que colgada anteriormente era la misma de un artículo precedente)

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