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Victor Rebullida

BOULEZ: VENI, VIDI, VICI

BOULEZ: VENI, VIDI, VICI

El plato fuerte musical de este fin de semana ha sido sin lugar a dudas el paso por el Auditorio de Música de Pierre Boulez y su grupo el Ensemble Intercontemporain. No me cansaré en mencionar la importancia del evento y del momento histórico para la ciudad que seguramente habrá pasado inadvertido, ignorado o menospreciado por muchos pero no para los aficionados que, comulgantes o no con la música que manejan estos intérpretes, son conocedores de la valía y peso específico de los mismos en la historia y la actualidad creativa e interpretativa.

Hoy ha sido publicado en Heraldo de Aragón el comentario que escribí sobre mis impresiones del concierto con una fotografía de Tino Gil tomada durante la interpretación de "Sur Incises" de Pierre Boulez.

Uno, que no es un  mitómano ni tampoco un adorador incondicional de Boulez, reconoce en el francés a un genio creador, a una mente privilegiada a la vez que a un infatigable obrero de la música. Al César lo que es del César. Boulez es Boulez y su Ensemble es lo que de él ha hecho Boulez. El insuperable ensamblaje del Ensemble (valga el juego de palabras) es fruto de la sabia conjunción de unos músicos fenomenales, enamorados y convencidos plenamente de lo que hacen, y de la aguda percepción y fino sentido de la musicalidad, de la acústica, de los instrumentos y sus posibilidades del Maestro francés. De ahí que las interpretaciones del tandem Boulez-Intercontemporain se conviertan en auténticos referentes.

 

Saboreamos dos obras maestras del pasado siglo ya no clasificables como música contemporánea: “Intégrales” y el “Concierto de Cámara”, dos hitos en la historia de la música.

 

Si en una reciente crítica hacía referencia al control de los fortísimos desbocados, los agudos extremos de la obra de Varèse fueron colocados en el punto justo para que no molestaran.

 

La obra de Ligeti sonó indescriptible. Los matices y la sensibilidad en la interpretación dieron una visión por momentos lírica de la pieza. Suavísimos pasajes, armónicos cortantes, polirritmias de relojería, fueron tocadas con un ajuste y una calidad insuperables. A los músicos se les ve tan sobrados en la técnica que se pueden permitir hacer música, ir más allá del ya de por sí endiablado encaje de sus partes. El resultado fue una lectura no exenta de poesía.

 

Las dos obras de Boulez ofrecieron una visión de primera mano de su faceta compositiva. “Dérive I” es una preciosa obra breve, delicada, una labor de orfebrería que a muchos encandiló. Por su parte “Sur Incises” representa las obras de mayor formato del autor, extensa, jugando con la espacialidad y los bloques, con tres tríos en escena. Vimos como un Boulez de ochenta y dos años movía los hilos de sus músicos con su precisión característica. Los ataques simultáneos del conjunto eran de escalofrío. Sí, se pueden hacer, pero parece que eso está reservado a los músicos del Intercontemporain. Resonancias y timbres sorpresivos y sugerentes hicieron que la obra, aunque pudiera resultar un poco larga, lograra hipnotizar y pegar al asiento.

 

Obras soberbias tocadas con sensibilidad y mostrando su aspecto más bello. Un concierto para captar afición.

 

Muchos aplausos, alguna ovación, y varias salidas a saludar finalizaron una velada mágica que ha quedado escrita con mayúsculas en el Libro de Oro de la música zaragozana.

* La foto es de un ensayo del Ensemble con Boulez al frente. Es muy bonito y está tomada de la web del Intercontemporain.

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