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Victor Rebullida

CONCLUSIONES TRAS EL CONCIERTO DE WDR ORQUESTA DE LA RADIO DE COLONIA

CONCLUSIONES TRAS EL CONCIERTO DE WDR ORQUESTA DE LA RADIO DE COLONIA

Tras el concierto de la WDR Rundfunkorchester Köln, o en la lengua de Cervantes, Orquesta de la Radio de Colonia, la WDR, publiqué en Heraldo de Aragón de ayer 16 de mayo el comentario de más abajo. La orquesta es buena, pero no me pareció que fuera de las de gama alta, por decirlo de alguna manera. Orquesta todo terreno según se ve en su currículo, que toca de todo y graba mucho, con lo que intuyo que haya cogido el hábito y la soltura de no dedicar mucho tiempo a ensayos. Tienen tablas, eso sí, como diríamos de todas las orquestas alemanas. Das una patada en el suelo y saltan las orquestas, en cada ciudad por pequeña que sea o de cada emisora de radio. La WDR por ejemplo tiene dos orquestas, un coro y una Big Band. ¿Alguien da más?

La Orquesta de la Radio de Colonia, perteneciente a la emisora de radio Westdeutscher Rundfunk (WDR), cuenta desde el pasado año con Michail Jurowski como director, y a estos intérpretes, junto a la joven violinista alemana Juki Manuela Janke, les pudimos escuchar el lunes en el Auditorio.

De Rimsky-Korsakov tiene mejor fama su técnica como instrumentador (ahí permanece en plena vigencia su tratado "Principios de Orquestación" obligado para todo compositor) que su calidad como creador. La "Sinfonietta" no es una obra excesivamente original pero mantiene un elegante equilibrio formal y una ajustada duración adecuada para una obra rapsódica y de poco desarrollo. Es composición de buena escucha en la que se suceden temas tradicionales que nos suenan a "ya oído". Ejemplo clarísimo de esto es la melodía que abre el "Adagio" y que más tarde tomaría Stravinsky para la "Ronda de las Doncellas" de su ballet "El Pájaro de Fuego".

El "Concierto para violín" de Prokofiev es de audición complicada como sucede con todos sus conciertos para instrumento solista. El primer tiempo resulta desconcertante por la aparente desarticulación de temas, "tempi" y demás sucesos que concurren en él, con intrincado desarrollo y un extraño final. El movimiento central arranca como una suerte de lento barroco con una melodía equiparable a los temas de amor de sus ballets (contemporáneo es su "Romeo y Julieta") y que luego es variada por solista y orquesta. Hermosa melodía salpicada con una pizca de pimienta. Difícil saber cuánta seriedad o cuanta sorna hay en esas melodías de Prokofiev. El "Allegro" conclusivo hacer sacar el músculo a solista y orquesta y muestra el Prokofiev más rudo y agresivo. Janke, tras superar la prueba con madurez, obsequió un Paganini completamente prescindible, obra de estudio que en concierto no aporta nada salvo alarde técnico, algo innecesario tras el "Concierto" del ruso.

Las "Danzas Sinfónicas" de Grieg, con algun problema de coordinación de la orquesta al final del primer tiempo, fue obra poco interesante -tal vez composición de compromiso para el autor- y ciertamente machacona. Con menor duración o menos repetición de temas sería menos plúmbea. Sospecho que más de alguno, por el segundo o tercer movimiento, estaría ya pensando en la lista de la compra. Aún así agrada oír obras infrecuentes y salir de vez en cuando del repertorio más trillado.

Los aplausos añadieron al programa escuchado la "Trisch Tratsch Polka" de Johann Strauss II seguida por el "Intermezzo" de "La Boda de Luis Alonso" de Gerónimo Giménez.

*En la foto los intérpretes (orquesta y solista) en otro escenario

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