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Victor Rebullida

APROXIMAR A LOS NIÑOS A LA OPERA, OBJETIVO DEL TEATRO REAL DE MADRID

APROXIMAR A LOS NIÑOS A LA OPERA, OBJETIVO DEL TEATRO REAL DE MADRID

EL PAIS : B. PORTINARI - Madrid - 10/10/2007


¿Cómo conseguir que un niño se interese por hombres y mujeres trajeados y concentrados en su instrumento o su aria? El Teatro Real pretende lograrlo con una cuidada selección de espectáculos infantiles y juveniles que se dividen en ciclos con temas como el mito de Orfeo, o los compositores Britten y Scarlatti.

El coliseo madrileño, que mañana celebra el décimo aniversario de su reinauguración con el Orfeón Donostiarra y la Orquesta de Madrid, arranca este mes la segunda parte de su Proyecto Pedagógico y Programa Joven, cuyo objetivo es acercar la ópera, música clásica y danza a un público no especializado.

"Queremos mostrar que este teatro de ópera no sólo se destina a sus abonados y gente entendida, sino también a niños y jóvenes. Diversificamos nuestra programación porque ellos no componen sólo el público del futuro, sino también del presente", explica Fernando Palacios, asesor pedagógico del Teatro Real.

El año pasado, este programa recibió a casi 22.000 asistentes, repartidos entre la Sala Principal y Gayarre del Real y el Auditorio Padre Soler de la Universidad Carlos III (Leganés), donde se representan los espectáculos.

"Hemos buscado piezas de calidad, porque hacerlas asequibles y para niños no significa ser menos rigurosos. Por eso incluimos espectáculos como Los músicos de Bremen que vimos en el Teatre Liceu y nos gustó, o el montaje que ha creado la Compañía Ibérica de Danza para adolescentes, llamado Duendiberia", añade Palacios.

Ópera antinazis

En total, el programa incluye cuatro espectáculos de ópera, dos de danza y dos conciertos, que se suman a los repertorios a precios asequibles (de 15 a 25 euros) en la Sala Gayarre, y las óperas con descuentos para los menores de 26 años.

Una de las apuestas fuertes del Teatro Real para esta temporada es el estreno en febrero de Brundibár, la ópera de Hans Krása que se representó por primera vez en un orfanato de niños judíos en Praga en 1942. Aquellos jóvenes fueron internados junto a Krása en el campo de concentración de Terezín, donde convirtieron Brundibár en un símbolo de la libertad y la resistencia contra la opresión, a pesar de que casi todos murieron después en Auschwitz. "Esta ópera debería representarse casi anualmente en todo el mundo por lo que implica, por los valores que defiende. El espectáculo no termina cuando se baja el telón, sino que puede continuar con un debate, si los profesores de música se lo plantean así", sugiere Palacios.

Algunos de los ciclos programados, como El canto de Orfeo (que incluye fragmentos de Monteverdi, Gluck, Haydn y Offenbach) tienen una explicación en forma de cuento, y en otros casos las guías didácticas realizadas por profesionales sirven como introducción a los secretos de la ópera. Estas guías se pueden consultar en www.teatro-real.com.

*Foto de una producción de "Brundibár" en México

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