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Victor Rebullida

LOS CONCIERTOS DE ENIGMA

LOS CONCIERTOS DE ENIGMA

Ayer estuve en el Auditorio de Zaragoza escuchando uno de los conciertos del ciclo que anualmente viene ofreciendo desde hace once años el que fuera en origen Grupo Enigma, ahora Grupo Enigma Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza.

En las últimas temporadas su titular Juan José Olives cede el podio directorial a un invitado. En esta sesión la batuta era la de Jesús Amigo, director bilbaíno de consolidado currículo que escogió cuatro obras de indudable interés.

La más esperada era el estreno absoluto de "Hommages", del zaragozano José Manuel Montañés. La obra es, en palabras del compositor, "un homenaje, cariñoso y sincero (...) a André Prévost, eminente compositor canadiense que accedió a compartir conmigo una parte de su sabiduría durante siete años de nuestras vidas." La obra me pareció una de las mejores que Montañés ha parido en los últimos tiempos. Clara, inteligible, accesible pero sin concesiones. Seguro que ha logrado reflejar a la perfección sus sentimientos hacia el Maestro. Se oye, se siente.

Una obra representativa de la corriente serial de los años sesenta de un discípulo de Pierre Boulez en Darmstad, "Quanti I", de Hans Ulrich Lehmann, para un heterogéneo conjunto instrumental y una flauta solista, papel éste que corrió a cargo de Fernando Gómez, el cualificadísimo solista de la orquesta y miembro fundador del Grupo Enigma allá en el año 1988. La obra resultante es un amasijo complejísimo desde el punto de vista interpretativo y comprensivo.

El descanso del concierto se aprovecha, aparte de para alguna alegría fisiológica, para la socialización y la observación. Desde que los conciertos de la orquesta forman parte de las actividades formativas de la Universidad de Zaragoza, complementando los programas con una conferencia y la asignación de créditos formativos, la sala Galve del Auditorio está a tope. Ayer, algun conocido mío se quedó sin entradas en la fila de la taquilla. Allá paran unos cientos de chavales de entre los cuales seguro que algun aficionado sale y por lo menos tiene acceso a una música muy diferente a la que habitualmente oyen acompañada de información cualificada. Concretamente, la conferencia asociada al concierto de ayer la impartió el profesor y crítico Daniel Casado quien fue también el encargado de escribir unas claras y generosas notas en el programa de mano.

Tras la breve pausa que dio para cruzar una palabras con José Manuel Montañés, Carlos Satué (el galardonado con el reciente premio de composición de la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas), los compañeros en las labores críticas de Heraldo de Aragón, Francisco Javier Aguirre y Luis Alfonso Bes, y los responsables de la "movida" por la parte universitaria, Iciar Nadal, a la sazón veterana directora de coros, y con Oscar Casanova, percusionista y profesor de la Facultad de Enseñanza, junto a Iciar, la megafonía de la sala hipóstila nos invitaba a la segunda parte del concierto.

Más clásica en la concepción estilística nos regaló los oídos con una versión orquestal del "Preludio a la siesta de un fauno" hecha por Arnold Schonberg sobre la obra de Claude Debussy, a la que siguió la "Aspen Suite" de Darius Milhaud. La primera siempre resulta subyugante se toque con los instrumentos que se toque y concretamente Schonberg no es ningún imberbe en el manejo del color aun con pocos instrumentos. La otra composición reluce con los brillos y desenfadado optimismo típico de Milhaud.

Una enriquecedora velada como todas las de esta agrupación. Se echa en falta una mayor actividad de éstos en Zaragoza, pero no depende de ellos. Qué más quisieran. Fuera ya la tienen.

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1 comentario

William McClarist -

Maravillosa la obra de José Manuel montañés
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