Victor Rebullida |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2006.
Regreso a este foro tras un paréntesis un tanto largo pero el tiempo ni sobra ni se estira, al menos a las velocidades bípedo terrenales a las que nos movemos. Otra cosica será ir en cohete, como podría decir Einstein. Qué bien. Algo ha cambiado de raiz en el teatro zaragozano tras la entrada de Rafael Campos en la gestión de la farándula municipal. Bueno, ójala dependiera de él el control de la farándula municipal. La farándula de la casa de la plaza del Pilar es otra guerra. Me refiero al de la farándula teatral que depende del municipio, para ser más exactos. La programación ha crecido a lo largo, a lo ancho y a lo alto. Seguro que habrá qué criticar y criticarán/criticaremos en algun momento algo, pero ahora esto parece jauja comparado con lo que teníamos antes. Estos vientos nuevos, estos cierzos renovadores también serían muy necesarios en otras áreas. Con el tiempo y una caña.... Sintiéndome partícipe de esta ola de espectáculos sabrosos y apetecibles, asistí la semana pasada al espectáculo de mi ex-compañero de instituto (ya conté la historia en este mismo blog) Jaime Ocaña en el Teatro del Mercado. Emboscado Ocaña tras ese Bosco "Emboscado" hizo las delicias de los mortales que a las orillas de la laguna Estigia nos encontrábamos pendientes del Juicio Final que el abogado de oficio pintor antes llamado Jaime Ocaña nos defendiera de nuestras culpas ante un Dios duro de oído que a la petición de este Bosco de una mulata le regaló una muleta. Ocaña una vez más riza el rizo durante hora y media trepidante. Ingenio desbordante, diálogos afilados, humor inteligente, interpretación soberbia, improvisación natural, y más cualidades de un Ocaña que también canta y no dibuja nada mal. Leo que una parte del Ayuntamiento critica a la otra porque se da mucho dinero a la compañia de danza de Miguel Angel Berna y que ésta no ha devuelto la suficiente cantidad de baile como para amortizar la inversión. No sé si seis meses dan para muchas alegrías en este terreno. Supongo que esto del ballet no es una tragaperras: le inyecto la subvención, tiro de la palanca, y ¡ala! a bailar, máxime si lo que se desea es nueva producción y giras. Ni lo espectáculos se crean de la noche a la mañana, ni la inspiración viene infusa por nadie, ni las giras surgen debajo de las piedras. Estuvo mal quitarse de encima al ballet clásico. Está mal que la otra parte del Ayuntamiento ahora eche la culpa a la una de haber "alargado la agonía". Resulta que la otra parte ha tenido la misericordia de proceder a dar el tiro de gracia a la anterior compañía para evitar el sufrimiento al que le tenía sometido la parte una. Nunca entenderé el mundo de la política y su discurso. El mal ya está hecho pero ahora hay otra gente ocupando -que no sustituyendo- el vacío dejado por el anterior ballet. Se podrá criticar, como todas las decisiones, pero eso no da derecho a ponerle la almohada sobre la nariz nada más comenzar ¿Entonces a qué viene ese empeño en zancadillear el nuevo proyecto? La eterna canción: ni hacer, ni dejar hacer. Ayer estuve en el Auditorio de Zaragoza escuchando uno de los conciertos del ciclo que anualmente viene ofreciendo desde hace once años el que fuera en origen Grupo Enigma, ahora Grupo Enigma Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza. En las últimas temporadas su titular Juan José Olives cede el podio directorial a un invitado. En esta sesión la batuta era la de Jesús Amigo, director bilbaíno de consolidado currículo que escogió cuatro obras de indudable interés. La más esperada era el estreno absoluto de "Hommages", del zaragozano José Manuel Montañés. La obra es, en palabras del compositor, "un homenaje, cariñoso y sincero (...) a André Prévost, eminente compositor canadiense que accedió a compartir conmigo una parte de su sabiduría durante siete años de nuestras vidas." La obra me pareció una de las mejores que Montañés ha parido en los últimos tiempos. Clara, inteligible, accesible pero sin concesiones. Seguro que ha logrado reflejar a la perfección sus sentimientos hacia el Maestro. Se oye, se siente. Una obra representativa de la corriente serial de los años sesenta de un discípulo de Pierre Boulez en Darmstad, "Quanti I", de Hans Ulrich Lehmann, para un heterogéneo conjunto instrumental y una flauta solista, papel éste que corrió a cargo de Fernando Gómez, el cualificadísimo solista de la orquesta y miembro fundador del Grupo Enigma allá en el año 1988. La obra resultante es un amasijo complejísimo desde el punto de vista interpretativo y comprensivo. El descanso del concierto se aprovecha, aparte de para alguna alegría fisiológica, para la socialización y la observación. Desde que los conciertos de la orquesta forman parte de las actividades formativas de la Universidad de Zaragoza, complementando los programas con una conferencia y la asignación de créditos formativos, la sala Galve del Auditorio está a tope. Ayer, algun conocido mío se quedó sin entradas en la fila de la taquilla. Allá paran unos cientos de chavales de entre los cuales seguro que algun aficionado sale y por lo menos tiene acceso a una música muy diferente a la que habitualmente oyen acompañada de información cualificada. Concretamente, la conferencia asociada al concierto de ayer la impartió el profesor y crítico Daniel Casado quien fue también el encargado de escribir unas claras y generosas notas en el programa de mano. Tras la breve pausa que dio para cruzar una palabras con José Manuel Montañés, Carlos Satué (el galardonado con el reciente premio de composición de la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas), los compañeros en las labores críticas de Heraldo de Aragón, Francisco Javier Aguirre y Luis Alfonso Bes, y los responsables de la "movida" por la parte universitaria, Iciar Nadal, a la sazón veterana directora de coros, y con Oscar Casanova, percusionista y profesor de la Facultad de Enseñanza, junto a Iciar, la megafonía de la sala hipóstila nos invitaba a la segunda parte del concierto. Más clásica en la concepción estilística nos regaló los oídos con una versión orquestal del "Preludio a la siesta de un fauno" hecha por Arnold Schonberg sobre la obra de Claude Debussy, a la que siguió la "Aspen Suite" de Darius Milhaud. La primera siempre resulta subyugante se toque con los instrumentos que se toque y concretamente Schonberg no es ningún imberbe en el manejo del color aun con pocos instrumentos. La otra composición reluce con los brillos y desenfadado optimismo típico de Milhaud. Una enriquecedora velada como todas las de esta agrupación. Se echa en falta una mayor actividad de éstos en Zaragoza, pero no depende de ellos. Qué más quisieran. Fuera ya la tienen. Si ayer estaba con escuchando a los chicos de Enigma en el Auditorio donde tienen la residencia, una semana antes concluía y les entregaba la obra que Juan José Olives me ofrecía escribir para el próximo concierto del día 21 de febrero. La propuesta era adaptar a la orquesta una de las obras más populares del querido Angel Oliver Pina, autor natural de Moyuela fallecido inesperadamente el pasado año. La obra son los dos libros de las “Piezas sobre temas populares infantiles españoles” que Oliver escribiera para piano solista. Oliver, que vivía y ejercía su magisterio en Madrid, vio con gran emoción y alegría cómo en los últimos años se rescataba su figura como compositor en esta su tierra y se interpretaba su música gracias a la labor de Olives y “Enigma”, quienes han grabado recientemente un disco con una importante selección de su obra. Oliver pudo disfrutar en vida, aunque tarde, de la satisfacción de sentirse reconocido y apreciado por sus colegas aragoneses, y recíprocamente quienes aquí trabajamos la corchea, conocimos en Angel a una persona sencilla como pocos y encantadora en el trato, además de un Maestro en su profesión. Una de las mayores alegrías de Angel fue la grabación por parte del pianista Albert Nieto de su obra integral para piano. El mencionado compacto fue presentado en Zaragoza con la interpretación en directo de las obras contenidas en el mismo. El Grupo Enigma Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza dio hace unos meses un concierto homenaje a Angel Oliver en Alcalá de Henares, ciudad en cuya Universidad trabajó el homenajeado. Próximamente se repetirá dicho concierto en Madrid capital. Sería todo un detalle por parte de las Instituciones aragonesas tomarse el debido interés para que se haga en la tierra del finado. La propuesta de Olives me pareció interesantísima y todo el proceso de re-creación de la obra ha sido para mi altamente emotivo. Han sido varios meses de inmersión en unas obras de engañosa sencillez. Con un respeto absoluto a las creaciones de Oliver he trasladado el espíritu popular de las melodías y a la vez la personal reinvención de las mismas que Angel hiciera. En algunas de las piezas la melodía solamente se cita y no se vuelve sobre ella y en otras incluso tan apenas se insinúa. Son hermosas. Espero que la versión orquestal sirva para aproximar al público que no las conoce a ellas y a la música de Angel Oliver. Esta obra se inscribe en un programa que gira en torno al mundo infantil. Recomiento encarecidamente ese concierto. Unas piezas infantiles de Bartok, un concierto de clarinete de Seiber que será tocado por la jovencisima Ona Cardona, ganadora del Tercer Certamen Nacional de Interpretación Intercentros, y el también estreno de una extensa y atractivísima obra, las “Canciones populares aragonesas” de Maximiano Martínez, que interpretará, junto a la orquesta, el coro infantil del Auditorio que dirige Isabel Solano. No dejen de ir a verlo. Puede ser uno de esos programas de interés que se quedan en una sola sesión y no vuelven a escucharse. Pero tengan en cuenta que se agotan las entradas; los estudiantes de la Universidad acaban con ellas. Tal día como hoy del año 1756 nacía en Salzburgo Wolfgang Amadeus Mozart. Durante todo el año se conmemora este 250 aniversario, aunque el día grande sea tan al principio del año. Así mismo, también un 27 de enero de hace ciento cincuenta años nació en Bilbao Juan Crisóstomo Arriaga “el Mozart español” que falleció días antes de cumplir los veinte años, un 17 de enero de 1826. Por el contrario, el 30 de enero hizo dos siglos que murió en San Petersburgo el valenciano Vicente Martin y Soler, y el 25 de septiembre se cumplirán cien años del nacimiento del compositor ruso Dmitri Shostakovich. Y en esa línea a la que somos tan aficionados de las conmemoraciones natalicias y defuncionales, el día nueve de marzo próximo hará trescientos años que fallecía el compositor y organista aleman Johann Pachelbel, conocido popularmente por su célebre “Canon”. Robert Schuman también nos dejaba un 29 de julio de 1856, con lo que se conmemora el 150 aniversario, otro de centena o media centena. Igual que damos por hecho que desde las pasadas campanadas hasta las próximas uvas Mozart va a copar las programaciones concertísticas más de lo que habitualmente figura en las mismas, esperamos el mismo interés por los dos autores mencionados, pero no solo en este año, sino también en los siguiente. Shostakovich no faltará en las orquesta pues sus sinfonías son sus composiciones más conocidas y muy apreciadas por las orquestas, pero ¿y su música de cámara? De Arriaga no suele faltar en los programas, sin generosidad pero sin olvido, sus cuartetos de cuerda o la famosa obertura de “Los esclavos felices” y la “Sinfonía en Re”, pero tiene obra diversa para coro y para la iglesia, varias cantatas y una segunda ópera titulada “Nada y Mucho”. Martin y Soler es todavía un gran desconocido a pesar de su treintena de óperas y veintena de ballets además de otras obras de pequeña factura. Se codeó con la más alta nobleza europea y también con Haydn, Mozart y Salieri. Mozart menciona la ópera del valenciano "Una cosa rara" en su "Don Giovanni". Emilio Casares le llama "rival y amigo" de Mozart. Lo mismo sobre Pachelbel. Además de su “Canon” para cuerda, su producción para órgano es vastísima y su corpus cuenta con cantatas, suites y piezas diversas igualmente merecedoras de ser tocadas y escuchadas. Ayer asistí a la firma del contrato de construcción y explotación del Teatro Fleta entre el Gobierno de Aragón y la Sociedad General de Autores y Editores. Los máximos responsables de ambas Instituciones, Marcelino Iglesias por la DGA junto a la Consejera Eva Almunia, y Eduardo Bautista por la SGAE, procedieron a la firma acompañada ésta de sendos discursos. El arquitecto del proyecto es Antón García-Abril Ruiz, hijo del compositor turolense, que explicó los grandes rasgos del nuevo teatro mientras se proyectaba una recreación virtual de los que será el nuevo espacio. Allí estaba reunida una muestra de los artistas, principalmente músicos, de Zaragoza, expectante ante qué sería del nuevo Fleta, así como algun responsable del sector empresarial, el Delegado de SGAE en Aragón, Ignacio Casado. Estaban también los compositores "sinfónicos" (apartado en el que nos encuadra la SGAE) Carlos Satué y José Manuel Montañés, vimos a la cantautora María José Hernández, al compositor Gabriel Sopeña, al músico, letrista y crítico Gonzalo de la Figuera, a José Miguel Pamplona, de "Baluarte Aragonés", a Serafín Mateo, responsable musical de "Baluarte", Mariano Chueca, de "Distrito 14", a la concejala de Cultura Rosa Borraz, y otros. El proyecto tiene muy buena pinta. Será tecnológicamente pionero, con su versatilidad a la hora de plantear utilidades artísticas diversas con sus estructuras móviles, tanto escénicas como de zona de público, iluminación y sonido. El plazo de conclusión de la obra es el ya tópico de "para la EXPO". Todo el mundo lo dice con una sonrisa en la boca. Como todos los proyectos de Zaragoza estén concluidos a la vez para el 2008 aquí nos va a dar un desmayo, o por lo menos un empacho. Pero para eso están las Instituciones públicas: para hacer cosas, para gastar BIEN el dinero que tanto nos cuesta ganar y que tan poco les cuesta recaudar. Zaragoza necesita cambiar ese conservadurismo tradicional que está tan arraigado aunque se pretenda maquillar con todo lo contrario y apostar convencidamente por el futuro en todos los terrenos. El cultural no es menos. Más bien es más. Un espacio (porque la denominación "teatro" es más emotiva que otra cosa) como el del nuevo Fleta sin prácticamente ninguna limitación física para desarrollar en él cualquier actividad artística debe amortizarse con un uso constante, democrático y plural. Variedad tanto para las mayorías como para las minorías. Como diríamos castizamente, que "eche humo" de tantas actividades que en él se realicen, pero cuidadando de que eso no suponga vaciar de contenido otros contenedores culturales de la capital. Hay que mirar hacia delante, y el Fleta, renacido de esos escombros en los que se ha convertido en los últimos años, puede y debe ser una punta de lanza de la cultura zaragozana. |