Victor Rebullida |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2007.
Mañana jueves 3 de mayo, el Ayuntamiento de Caspe y el Centro Dramático de Aragón, presentarán en el Teatro Goya de Caspe a Teatro Che y Moche como Compañía Residente. Después del acto inaugural se representará el último espectáculo de Teatro Che y Moche "Los músicos del Titanic", una comedia musical ambientada en el mítico transatlántico. Mañana día 4 se inaugura su exposición titulada "Uno es todo" en el polifacético local "Eslab" de la calle San Vicente de Paúl. El acto tendrá lugar a las ocho y media de la tarde. A las nueve se podrá asistir a una representación de danza contemporánea a cargo de Laura Val. Pongo la foto de la invitación en la cual se pueden ver las páginas web donde acceder a la información. El director de "Phylophonia" Marcos Castán envía este aviso que expongo a continuación: El coro "Phylophonía", dedicado a la interpretación de música vocal contemporánea, selecciona voces para completar y renovar su formación. La Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza, el Grupo "Enigma", ofrecerá el último concierto de su actual decimosegunda temporada bajo la dirección de Juan José Olives el próximo martes día 8 a las ocho y cuarto de la tarde en la Sala Luis Galve del Auditorio de Zaragoza. Para la interpretación de "Capriccio", de Gabriel Fernández Alvez, contarán con la colaboración especial del Trío "Mompou" que integran Luciano González Sarmiento al piano, Joan Lluís Jordá con el violín, y al violonchelo Dimítar Furnadjiev. Comenzará el concierto con la "Serenata para cuerdas" de Edward Elgar, a la que seguirá la mencionada "Capriccio". En la segunda parte escucharemos el Paso a Dos del ballet de Stravinsky "El beso del hada", y las "Danzas concertantes" del mismo autor ruso. Ayer estuvimos en el último concierto de la presente temporada de la Orquesta de Cámara de Auditorio de Zaragoza, el Grupo "Enigma". El año próximo asistiremos a la décimotercera -o a la doce más uno que dirían los supersticiosos- y en la que esperamos que haya más y todavía mejor. Juan José Olives puso bajo su batuta cuatro partituras de un corte más bien clásico en cuanto a su factura o sonoridad, siendo la más representativa de esto la primera obra interpretada, la Serenata para Cuerdas de Edward Elgar, en versión de romanticismo contenido y sin desmelenamientos. La más reciente composición de Gabriel Fernández Alvez, Capriccio, contó con la participación solista del Trío Mompou que junto a la sección de cuerda y un percusionista hicieron sonar esta obra compuesta para ellos, en un estilo ecléctico y de escucha entretenida, y que a pesar de la diversidad de elementos diversos que la componen resultan muy bien llevados, excepto si acaso, a partir de una parada en el tempo hacia el final donde la obra pierde solidez. El resto del concierto lo ocuparon sendas obras de Stravinsky: el Pas de Deux de El Beso del Hada y las Danzas Concertantes. Infinitamente más interesante la segunda, el Paso a Dos es, como se mencionaba en el programa de mano, un pastiche sobre temas de Tchaikovsky que trasmite una sensación de trabajo nutricio y sin mucha entrega por parte del autor. Las Danzas pusieron un buen final a un concierto agradable para el público pero fatigoso para los músicos. La próxima vez en que se juntará el conjunto para una actuación es en septiembre próximo para su intervención en el Festival Internacional de Música Contemporánea de Alicante en donde estrenarán una obra del aragonés Carlos Satué, escrita para la orquesta, con electrónica en vivo y la participación solista del prestigioso saxofonista vasco Josetxo Silguero. *La foto es del Trío Mompou formación integrada por el pianista Luciano González Sarmiento, el violinista Joan Lluis Jordá y el violoncellista Dimitar Furnadjiev Acabo de subir un comentario sobre el concierto de ayer del Grupo "Enigma"-OCAZ y´veo que no puse en este blog el que preparé sobre la actuación de Joshua Bell el pasado martes 24 de abril al frente de la conocida Academia de San Martin en los Campos, o como dicen los lugareños de Londres, Academy of Saint Martin in the Fields, cuyo fundador y nombre inseparable del conjunto es Neville Marriner, a quien vemos bastante por estos pagos pero no dirigiendo a su orquesta, que en esta ocasión venía huérfana de director, si consideramos que la dirección la ejerció Bell desde el primer atril. Es título de este comentario se entenderá en cuanto se lea el texto siguiente, y no se refiere ni menciona en ningun momento la patochada propagandística de su actuación de incógnito en metro de Nueva York. La presencia del violinista Joshua Bell en el primer atril de la orquesta de la Academy of Saint Martin in the Fields era algo esperado y prometedor. El público que asiste a los conciertos de abono del Auditorio de Música de Zaragoza tenía la oportunidad de escuchar un programa íntegramente dedicado a Beethoven con tres de sus obras más populares. Bell sería el solista en el Concierto para Violín y en él mostró lo mejor de su arte con el instrumento. Otra cosa es pretender dirigir desde el puesto de solista o desde el atril. La Academy es capaz de afrontar las obras sin director porque se trata de un repertorio harto trillado aunque hubiese sido de agradecer la presencia de alguien en el podio para poner orden e imprimir sentido común y buen gusto. El violinista norteamericano, en el rol de director, inició el programa con la Obertura Coriolano en lectura trufada de extremos contrastes. Pasó como una visión particular y curiosa del de Bloomington. Lo que ya resultó difícilmente digerible fue la interpretación que hicieron de la Sinfonía nº 7, con unas velocidades desmelenados, dinámicas forzadamente agresivas y absurdamente radicales, y unos vientos tapando sin piedad a la cuerda. Muchas risitas se veían entre los músicos de la orquesta, supongo que motivadas por la gamberrada que Bell les obligada a hacer. Nadie duda de la excelencia de Joshua Bell con el violín pero más allá de eso, mejor dejar que cada cual se dedique que a lo suyo. Me entero por HERALDO DE ARAGON de la aparición de un libro-disco editado por Prames dedicado a la obra sinfónica del compositor nacido en Aguarón Simón Tapia-Colman. Me quedo asombrado leyendo sobre este autor que reconozco me era totalmente desconocido. Es una importante noticia este gran paso en la recuperación de este autor, paso que por lo que leo ya habían dado con anterioridad entidades de otras localidades españolas. La curiosidad me ha llevado a internet y me sorprende encontrar un fondo de referencias interesante, una pequeñísima muestra de cual incorporaré a continuación. Por el momento es obligado hacerse con un ejemplar del libro-disco que será presentado mañana martes 15 de mayo a las 20 horas, en la Sala Jerónimo Zurita del Edificio Pignatelli (Paseo María Agustín nº 36 de la ciudad de Zaragoza). El libro disco lleva el nº 38 de la colección Aragón LCD, coeditado por Gobierno de Aragón, Ayuntamiento de Zaragoza, Caja de la Inmaculada y PRAMES. El artículo aparecido en Heraldo viene firmado por Mariano García y lo incluyo a continuación: Embarcado en el Ipanema y rumbo a México, Simón Tapia-Colman debió ser consciente de que una nueva vida empezaba para él en julio de 1939. Tenía tan sólo 33 años, navegaba hacia el exilio y, en alta mar, una vez comprobado que en el barco no viajaba ningún enemigo, arrojó un objeto que había guardado celosamente desde que cruzara la frontera española: una granada de mano. Tapia-Colman no quería saber nada de la guerra, pero la contienda le pasó la más amarga de las facturas, sepultándolo en la larga noche del olvido. Tapia-Colman empezó a tomar clases de solfeo con su padre, hasta que sintió el hechizo del violín. Una tarde, Juan José Lorente le sorprendió tocando para los jornaleros, con una partitura clavada en un almendro, en una finca cercana a Zaragoza. Él autor de "La Dolorosa" hizo que lograra una beca y entrara en la Escuela Municipal. Dio su primer concierto en el Parisiana de Zaragoza con solo 11 años. Fue a Madrid y luego a París, donde fue discípulo de Vincent d'Indy. A mediados de los años 20 regresó a España y creó su propia orquesta de cuerda, el Cuarteto Colman, con el que actuó en Europa, África, Oriente Medio e India. ------------------------------------- El 24 de mayo de 2006 la Fundación Juan March organizó un concierto por el centenario de los compositores compañeros de generación Gustavo Pittaluga y Simón Tapia-Colman cuyo programa de mano venía firmado por Carlos José Costas con el siguiente contenido: Madrid y la villa de Aguarón (Zaragoza), respectivamente, son los escenarios en 1906 del nacimiento de Gustavo Pittaluga y Simón Tapia Colman, con lo que estamos ante su primer centenario. Alcanzan sus primeros treinta años de vida al tiempo que España se ve sumergida en la guerra civil, algo que influyó decididamente en su actividad y en sus obras. Aparecen en Aula de Reestrenos como representantes de singular importancia en la música española para violín y piano de su tiempo. Junto a ellos, figuran los nombres de seis otros compositores nacidos el mismo año: Gustavo Durán, Vicente Garcés, Rosa García Ascot, Gerardo Gombau, Joaquín Homs y Esteban Vélez. Todos ellos servirían de ejemplo de las tendencias musicales españolas de aquellos años, entre las que nos encontramos, en primer lugar, con la establecida por el magisterio de Manuel de Falla. Del mismo modo, está presente un variado muestrario de nacionalismos y localismos, junto a neoclasicismos, ecos del impresionismo, eclecticismo y, sin duda, gérmenes y desarrollos de las vanguardias, porque se trata de un período de inquietudes que reunió, sucesiva o alternadamente varias de ellas en un mismo compositor. Pero si nos centramos en los compositores elegidos y además de la atención que dedicaron al violín, hay que señalar la coincidencia en la continuidad de su actividad en el exilio al término de la guerra. Una continuidad que se mantiene algo reducida y menos combativa en el caso de Gustavo Pittaluga y con la integración de Simón Tapia Colman en el panorama musical mejicano al que queda incorporado hasta su muerte en 1992. En ambos casos, la elección del violín estaba indicada, en gran medida, por las posibilidades que tenían las obras escritas para este instrumento, presente con el piano en numerosos locales como cafés, intermedios en teatros y otros escenarios similares, lo que se hace más evidente por lo que se refiere a Tapia Colman que estudió violín y fue concertino del Teatro Apolo de Madrid. Gustavo Pittaluga Nacido en Madrid, hijo de un catedrático de microbiología de la Universidad Central,. cursó la carrera de Derecho y realizó el ingreso en la Escuela Diplomática. Sin embargo, se sintió atraído por la música y se formó prácticamente de forma autodidacta aunque recibiendo consejos de Oscar Esplá, y también aparecen referencias a una determinada relación con Falla. Pero su posición primera respecto de la música se aleja de estas dos influencias cuando se define en una conferencia pronunciada en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1930, conferencia que viene a ser el manifiesto del Grupo de los Ocho. Habla de "musicalidad pura, sin literatura, sin filosofía, sin golpes de destino, sin física, sin metafísica" y añade "cuando un músico se pone a hacer metafísica, echaos a temblar, le salen los truculentos argumentos de las sinfonías de mi tocayo Gustav Mahler". El Grupo de los Ocho estaba integrado además por Salvador Bacarisse, Julián Bautista, Rosa García Ascot, Rodolfo y Ernesto Halffter, Juan José Mantecón y Fernando Remacha. Luego se ha visto integrado en la llamada Generación de la República y, de modo más general, en la Generación del 27. Ese mismo año, Pittaluga marcha París para ampliar su formación y en abril de 1931 regresa coincidiendo con la proclamación de la República. Hasta 1939 son los años de sus primeras y más importantes obras, entre las que figuran las tres para violín y piano, Divertimento, Ricercare y Berceuse que escucharemos en la primera parte del concierto. En la segunda, una versión para piano solo de una de las danzas, la segunda De la hoguera de su obra más conocida, el ballet La Romería de los cornudos, estrenado en forma de concierto en 1922 y como ballet en 1927, sobre un libreto de Federico García Lorca y Cipriano Rivas Cheriff. Por García Lorca ya se había interesado poniendo música a varias de sus canciones para el teatro A este primer período pertenecen además la zarzuela El Loro, Petite Suite y el Concierto militar, para violín y orquesta. Una visión neoclásica está presente en el Homenaje a Mateo Albéniz que cierra la presencia de su música en el concierto. Es el tiempo de su mayor actividad porque tras el exilio decrece la intensidad creadora y también, en gran medida, su postura inicial alejada del nacionalismo. Se suceden obras como Llanto por García Lorca (1944), Diferencias sobre la gallarda milanesa y el canto del caballero (1950, para orquesta)y Homenaje a Falla (1954). Su vinculación a la música se concentra entonces en la dirección del Ballet de Pilar López. Simón Tapia Colman La formación de Tapia Colman se inicia con su padre y, al trasladarse a Zaragoza, prosigue en la Escuela Municipal. El paso siguiente le lleva a París, algo que se repite con otros compositores españoles de su tiempo, para estudiar en la cátedra de composición de Vicent d'Indy. El violín es su medio de trabajo a su regreso a Madrid y llegó a ser concertino en la orquesta del Teatro Apolo. Y será de nuevo el violín el que le integre en la vida musical en Méjico cuando se exilia al término de la guerra civil, nacionalizándose en 1939. Como tal forma parte de diversas agrupaciones y muy especialmente de la Orquesta Sinfónica de la ciudad que dirigía Carlos Chávez. Fundó y dirigió el Coro de México y el de la Comisión Federal de Electricidad. Ejerció también como comentarista y en la temporada 1955-1956 le fue concedido del premio de la Unión de Cronistas de Teatro y Música. Esta labor de referencias sobre temas musicales se complementa con sus artículos periodísticos en varias publicaciones nacionales y, muy especialmente, con un mayor rigor técnico con sus estudios y tratados sobre música. El apartado de su actividad teórica le sitúa en el Conservatorio Nacional de Música, del que fue catedrático y director el curso 1971-1972. Asimismo formó parte como investigador musical del Instituto Nacional de Bellas Artes. Coincide con Gustavo Pittaluga en haberse inclinado en la mayor parte de su obra por una postura ecléctica, sin dejarse arrastrar por los movimientos más activos de su tiempo. Sin embargo, por la temática y otras circunstancias refleja en títulos concretos alguna de esas tendencias. Sucede con su pieza sinfónica Leyenda gitana o en otra igualmente para orquesta Una noche en Marruecos. La Sonata (Núcleos) para violín solo con la que se inicia este concierto, dividida en tres movimientos, Alegro moderato, Largo y Vivo, procede de un planteamiento más elaborado para orquesta de cuerda. La idea de los "núcleos" la prolonga en su obra para piano Secuencias nucleicas. Y del carácter estructural de esta primera incursión en la forma, pasamos, para cerrar la primera parte, a otra Sonata, ahora para violín y piano (El afilador), también en tres movimientos, Poco recitativo: senza rigore, Largo, Vivo, con cierto sabor local. Para cerrar el programa, una nueva muestra de la música de Tapia Colman, para violín y piano, Suite Española (Seis Danzas), con reminiscencias del maestro de toda la generación, Manuel de Falla. Suite integrada por Jaleo Jerezano, Rondeña Malagueña, Bolero, Asturianada, Zortzico y Jota aragonesa. --------------------------------------------- El crítico musical Fernando Díez de Urdanivia recordaba a Tapia-Colman el 14 de febrero de 2006 en el diario mejicano "El Universal on line": La Guerra Civil española nos regaló todo un batallón de intelectuales y artistas. Para no dar principio a una lista difícil de terminar, mencionaré solamente algunos de los relacionados con la música, arriesgándome a que muchos se queden involuntariamente en el tintero. Adolfo Salazar, Rodolfo Halffter, Jesús Bal y Gay, Baltasar Samper, Narciso Costa Horts y el polémico alemán catalanizado Otto Mayer-Serra, merecen hoy recuerdo, junto con su paisano, Simón Tapia Colman nacido cerca de Zaragoza en 1906. Supongo que, salvo descendientes y amigos cercanos, menos que pocos pensarán en este violinista, compositor, maestro de coros y director del Conservatorio Nacional de Música durante 1971 y 1972. Conocí a Simón en 1953, cuando empezaba a sumergirme en el estanque musical del que no he podido salir nunca. El amor y algunos conocimientos de teoría y de piano, quizá mayores de lo que yo mismo creo ahora, eran mis únicos aperos para flotar. Con motivo de la notita publicada en una revista semanal, el violinista neoyorquino John Creighton Murray se acercó a mí para agradecérmela y convertirme en su empresario, su compañero de andanzas y su padrino de boda. John vivía por la calle Hamburgo, en una casa de asistencia cuya dueña era la tía de Esperanza, Lupita Montenegro de Dosal. Esperanza era la esposa de Simón y así sale completo el peine. Formamos entre todos una especie de familia, con la adopción inmediata de Juan D. Tercero, acompañante oficial del violinista. Bellas tertulias en el comedor de Lupita; magnas reuniones en la calle Mercaderes, casa de los Tapia. Intermitencias primero breves, que fueron prolongadas cuando se fue del país Creighton. Pero ya estaba la amistad. Y no acabó ni con la muerte de Simón, en 1993. Tapia Colman era tan divertido, que no parecía músico. Dicho sea con perdón de los que se pongan el saco. Violinista de atril en la orquesta de Carlos Chávez, de 1940 a 1943, donde fue compañero del violista hispano Paco Gil, también de gran clase humana. Se hablaba mucho de sus prósperos negocios con el presidente Alemán, y esas habladurías eran avaladas por un tren de vida muy holgado. Pero a Simón le daba por patrocinar música. Y acabó como acaban los empresarios inexpertos y desprevenidos: sin un clavo. Se mudó a una casita por Las Águilas, volvió a su oficio y, con señorío envidiable, hizo una bella labor dirigiendo el coro de la Comisión Federal de Electricidad. Entre tanto, había escrito Sísifo, un cuarteto, un tríptico para guitarra y orquesta, varias obras vocales, la Rapsodia aragonesa, mucha música más y un buen acervo de textos que va de un solfeo a una historia del arpa. Hago un aparte con la Suite Española para violín y orquesta, que estaba por estrenar Higinio Ruvalcaba, pero resultó que no acabaron a tiempo el material. Entonces escuchamos la Sinfonía Española de Lalo, que fue preciosa ocasión para que dijera horrores de Tapia el mismo crítico musical cuya ignorancia le impedía percibir una obra cambiada a última hora, sin advertencia en el programa de mano. Fue Tapia Colman representante cabal de una transmigración fecunda en la que resulta imposible no mencionar al entrañable Luis Rius, cuyas canciones a Pilar Rioja son más bien un canto a la música, a la danza y sobre todo al amor. Simón, a donde quiera que ahora estés, espero que te lleguen estas líneas mías llenas de cariño, pero sobre todo de justicia. México tiene deuda contigo, pero tal vez nadie te dará un buen abono. Qué nos importa. He querido poner tono festivo a esta nota, en memoria de los cuentos verdes que me contabas. Lo malo es que siempre repetías los mismos. ------------------------------ Otra persona que conoció personalmente al maestro Tapia-Colman es Herta Gallego de Torres, música, docente, organizadora de exposiciones y documentalista madrileña que escribió este artículo con motivo del centenario del natalicio de don Simón que se conmemoraba el pasado año. Fue publicado en la revista de música clásica "Opus Música" del mes de septiembre de 2006. Conocí a Simón Tapia Colman cuando él estaba al final de su vida, y yo al comienzo de la propia e inclemente juventud. Vino a España, después de un largo exilio mexicano, con su mujer Esperanza, que traía un porte a lo María Félix -y que, como ella, era de fuerte carácter, exquisitas maneras y, no sé si igual que la actriz, gran corazón. Venían a disfrutar de la recién estrenada democracia y a visitar su Aragón natal (era de un pueblecito llamado Aguarón). En este viaje se hicieron muy amigos de mi familia y nos visitaron muchas veces en Madrid. Siempre nos invitaban a México y a mí me parecía un destino idílico. Tanto, que convencí a mis padres para que me dejaran ir. Así tuve la oportunidad de tratar a un gran patriarca de la música mexicana, excelente compositor al que todavía no se conoce bien en nuestro país, hombre de una gran cultura, sentido del humor y, sobre todo, un superviviente, que había arrostrado toda clase de peligros con gran valentía y arrojo. Todo ello conformaba una personalidad muy atractiva, y yo era confusamente consciente de su importancia, a pesar de la brecha de edad que nos separaba. En la casa de Esteros a la que fui a parar -inolvidable, con sus recámaras donde a veces se paseaban los fantasmas queridos (había una hija de Simón, Pelancha, que había muerto hacía mucho, pero su espíritu vagaba por la casa como en las mejores novelas de Isabel Allende), toda la familia hacía lo imposible porque yo me sintiera a gusto. Simón había conocido a Esperanza en México, adonde había llegado exiliado como Rodolfo Halffter, Jesús Bal y Gay, Adolfo Salazar, Otto Mayer Serra o tantos otros y se había enamorado rendidamente. De esa unión nacieron muchos hijos. Los de mi edad eran Rodrigo y Rafael. Yo siempre estaba riéndome con ellos. Luego venía Cecilia (¡claro! en un músico ...) y una cantante melódica que tenía un éxito enorme en aquella época -año 88- y a la que llamaban Prisma, creo recordar....y cómo no, Miguel Angel Tapìa, director de orquesta, casado en aquel entonces con una mezzosoprano de voz angelical y gran personalidad , Encarnación Vázquez. Y había más, todos encantadores. ¡Cuántas cosas aprendí en México!¡Cuántos amigos dejé! Recuerdo que le hice una "entrevista" a Simón en la que me hablaba de las obras que entonces estaba componiendo. Yo en aquel momento no sabía que él había sido violinista, ni que había estudiado en París con Vincent d´Indy. Un día, paseando con él por Chapultepec, le empezó a saludar gente y no paró en todo el camino. Entonces me enteré de que había sido director (1971-72) y catedrático en el Conservatorio Nacional de Música e investigador musical en el Instituto Nacional de Bellas Artes. También con él y con Esperanza y algunos de los hijos íbamos mucho al Coro de la Comisión Federal de Electricidad que él había fundado y dirigido y que era un nombre que entonces me hacía mucha gracia. La verdad es que no paraba de oir un batiburrillo de músicas. Tan pronto estaba escuchando por la radio a Luis Miguel o a Rocío Dúrcal -cosas que en España jamás se me hubieran ocurrido, pero que allí cobraban sentido- como me iba a un concierto sinfónico dirigido por Enrique Bátiz o saltaba al Trío prehispánico de Simón. La atmósfera propiciaba esa suerte de mezcolanzas. Años después me emociono cada vez que se programa en nuestro país una obra de Tapia Colman. Puede ser la sonata "El Afilador", que por momentos nos recuerda al mejor Turina, con su estética de depurado nacionalismo. O la Sonata para violín solo, obra despojada y lírica, intensa en su abstracción. O el Trío que antes cité. O tanta y tanta música de cámara. Pero Simón Tapia Colman también compuso música sinfónica, para coros, zarzuelas, canciones, la ópera Iguazú.....¡Me gustaría tanto, y sería tan de justicia, escucharlas en los atriles de nuestras orquestas! No le volví a ver más después de mi viaje. Preocupado por la polución del distrito federal, planeó irse a vivir a Irapuato -ya dije que era un superviviente nato- pero lo que nunca previó es que su mujer, mucho más joven que él, moriría antes. Poco después de irme yo, Esperanza, tomando un café, falleció casi en el acto. Simón, que llevaba mucho tiempo luchando valerosamente contra un cáncer, no pudo resistir este último embate de la vida y la siguió al poco tiempo. Mi recuerdo de México queda indisolublemente ligado a ellos, a su familia y a su música. Ya, en los viajes que haga "alrededor de mi cuarto" rememorando épocas pasadas, estaré en Coyoacán, con Cernuda y con Rodrigo; o iré en el metro de Barranca del Muerto (¡qué nombre!), leyendo "Tobeyo o del amor" mientras fuera me hechizan sus calles y su zócalo. Y siempre, siempre, las miradas socarronas de Simón y las más maternales de Esperanza para la española bulliciosa que ha pisado su casa de Esteros, me acompañarán, cómplices y sonrientes, dejándome dormir confiada. *Foto: Orquesta Filarmónica de Málaga, quienes han grabado el CD, en el patio del Museo Picasso de aquella ciudad. Curioseando por Youtube he encontrado este vídeo de una actuación de los hermanos José Enrique y Juan Fernando Moreno Gistaín en Barbastro, en el que se escucha (y ve) tras un movidito arranque de vídeo y de escuchar un fragmento de otra composición, la obra de Sir William Walton titulada "Tarantella". Atención a la explicación sobre la misma que hace Juan Fernando. http://www.youtube.com/watch?v=tDdWyg4FwUc Otro vídeo hallado en Youtube. Esta vez es el promocional del espectáculo "Oua Umplute" (del que he hablado anteriormente en este blog) de la compañía Teatro Che y Moche. Tras el concierto de la WDR Rundfunkorchester Köln, o en la lengua de Cervantes, Orquesta de la Radio de Colonia, la WDR, publiqué en Heraldo de Aragón de ayer 16 de mayo el comentario de más abajo. La orquesta es buena, pero no me pareció que fuera de las de gama alta, por decirlo de alguna manera. Orquesta todo terreno según se ve en su currículo, que toca de todo y graba mucho, con lo que intuyo que haya cogido el hábito y la soltura de no dedicar mucho tiempo a ensayos. Tienen tablas, eso sí, como diríamos de todas las orquestas alemanas. Das una patada en el suelo y saltan las orquestas, en cada ciudad por pequeña que sea o de cada emisora de radio. La WDR por ejemplo tiene dos orquestas, un coro y una Big Band. ¿Alguien da más? La Orquesta de la Radio de Colonia, perteneciente a la emisora de radio Westdeutscher Rundfunk (WDR), cuenta desde el pasado año con Michail Jurowski como director, y a estos intérpretes, junto a la joven violinista alemana Juki Manuela Janke, les pudimos escuchar el lunes en el Auditorio. De Rimsky-Korsakov tiene mejor fama su técnica como instrumentador (ahí permanece en plena vigencia su tratado "Principios de Orquestación" obligado para todo compositor) que su calidad como creador. La "Sinfonietta" no es una obra excesivamente original pero mantiene un elegante equilibrio formal y una ajustada duración adecuada para una obra rapsódica y de poco desarrollo. Es composición de buena escucha en la que se suceden temas tradicionales que nos suenan a "ya oído". Ejemplo clarísimo de esto es la melodía que abre el "Adagio" y que más tarde tomaría Stravinsky para la "Ronda de las Doncellas" de su ballet "El Pájaro de Fuego". El "Concierto para violín" de Prokofiev es de audición complicada como sucede con todos sus conciertos para instrumento solista. El primer tiempo resulta desconcertante por la aparente desarticulación de temas, "tempi" y demás sucesos que concurren en él, con intrincado desarrollo y un extraño final. El movimiento central arranca como una suerte de lento barroco con una melodía equiparable a los temas de amor de sus ballets (contemporáneo es su "Romeo y Julieta") y que luego es variada por solista y orquesta. Hermosa melodía salpicada con una pizca de pimienta. Difícil saber cuánta seriedad o cuanta sorna hay en esas melodías de Prokofiev. El "Allegro" conclusivo hacer sacar el músculo a solista y orquesta y muestra el Prokofiev más rudo y agresivo. Janke, tras superar la prueba con madurez, obsequió un Paganini completamente prescindible, obra de estudio que en concierto no aporta nada salvo alarde técnico, algo innecesario tras el "Concierto" del ruso. Las "Danzas Sinfónicas" de Grieg, con algun problema de coordinación de la orquesta al final del primer tiempo, fue obra poco interesante -tal vez composición de compromiso para el autor- y ciertamente machacona. Con menor duración o menos repetición de temas sería menos plúmbea. Sospecho que más de alguno, por el segundo o tercer movimiento, estaría ya pensando en la lista de la compra. Aún así agrada oír obras infrecuentes y salir de vez en cuando del repertorio más trillado. Los aplausos añadieron al programa escuchado la "Trisch Tratsch Polka" de Johann Strauss II seguida por el "Intermezzo" de "La Boda de Luis Alonso" de Gerónimo Giménez. *En la foto los intérpretes (orquesta y solista) en otro escenario Coincidiendo con la presentación del nuevo montaje "Amares" de Miguel Angel Berna, aquí va una muestra del anterior espectáculo "Mudéjar" del bailarín aragonés. http://www.youtube.com/watch?v=DS5edmSoqik El compositor catalán y catedrático del Conservatorio Superior de Aragón Agustín Charles Soler será objeto de un concierto monográfico el próximo día 4 de Junio en el Auditorio del Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. El concierto será ofrecido por la Orquesta de la Comunidad de Madrid que dirige José Ramón Encinar y constará de las siguientes obras: "Cants" Libro I, para soprano y piano (estreno absoluto) "Cielo de ceniza", para mezzosoprano y conjunto instrumental (estreno absoluto) "Cants" Libro II, para soprano y contrabajo "Piano Quartet" "Concertino para clarinete y grupo de cámara" Obra encargo del CDMC (estreno absoluto) Agustín Charles nació en Manresa (Barcelona) el 12 de Julio de 1960. Inicia sus estudios musicales a edad temprana en los Conservatorios de Manresa, Barcelona, Badalona y Liceo. Posteriormente trabaja interpretación pianística con Ángel Soler, además de realizar estudios pedagógicos para niños, de piano-jazz, etc. Sus primeros trabajos en la composición musical se inician de la mano de Miquel Roger y Albert Sardà, y continuados con Josep Soler. Posteriormente estudia en Italia con Franco Donatoni (Accademia Chigiana), en Francia con Luigi Nono, y en la Eastman School of Music con Samuel Adler (Universidad de Rochester, New York). También ha trabajado con compositores y directores como Joan Guinjoan, Cristóbal Halffter, J.R. Encinar y Ros Marbà. Sus obras han sido premiadas en más de cuarenta certámenes, entre los que destacan los más importante premios de composición nacional e internacional. También ha recibido encargos de muchas instituciones y de los más prestigiosos intérpretes del país, siendo su música interpretada por todo el mundo. Recientemente ha recibido el premio de la Asociación de Orquestas Sinfónicas Españolas (AEOS) con su obra Seven Looks, que será interpretada por todo el país en las temporadas 2004 a 2006. Del mismo modo es autor de numerosos trabajos relacionados con la composición y el análisis musical, entre los que destaca su libro “Análisis de la Música española del siglo XX (2002)”, editado por Rivera Editores. Actualmente es Doctor en Historia del Arte, Catedrático de Composición en el Conservatorio Superior de Música de Zaragoza y Profesor de composición en la Escuela Superior de Música de Catalunya. El pasado sábado estuve en el Auditorio "Eduardo del Pueyo", en el Conservatorio Superior, para escuchar otro de los conciertos de su programación habitual, éste de la serie "La voz cantante". Actuaba Mary Carewe, una cantante que se sitúa sobre la delgada y dificilmente ubicable línea entre la lírica clásica y lo que bien podría llamarse lírica popular. Especializada en musical y cabaret su modo de hacer, tal y como vimos en su actuación, la coloca de pleno derecho en el lado de la interpretación clásica. La presencia en Zaragoza de Mary Carewe acompañada al piano por Philip Mayers constituyó una muestra de un repertorio algo marginado de las salas y programas líricos pero con el derecho pleno a figurar en las más importantes programaciones. En el concierto englobado bajo el título Serious Cabaret! el dúo británico desgranó canciones de Britten, Weill, Barber, Bowles, Ives, Gershwin, Adès, Poulenc, Bolcolm, Bernstein y otros como si de los más elevados lieder se tratase. A Mary Carewe no se le pueden negar unas notorias cualidades interpretativas que complementadas con el impecable y cuidado acompañamiento de Mayers hicieron del recital en el Auditorio "Eduardo del Pueyo" una exhibición de buena música magníficamente ofrecida. Incluso el empleo de amplificación para la voz estuvo muy lograda y en ningún momento se hizo notar, ni por exceso ni por coloración, con un equilibrio perfecto con el piano (sin amplificar), sirviendo para mantener igualada la proyección vocal de Carewe aunque se moviese por el escenario o su cara se dirigiese a uno u otro lado de la sala. De las más de veinte canciones que pudimos escuchar en el recital me permitiré destacar la sentida versión de Je ne t'aime pas, de Kurt Weill, la extraña Life Story, de Thomas Adès y texto de Tennessee Williams, con su compleja parte pianística y un texto en prosa de complicada musicalización, de Charles Ives Romanzo di Central Park, con un acompañamiento más bien tópico pero contrastante con una parte vocal tan sobria y curiosa como su letra, Solitary Hotel, de Samuel Barber, interesante canción con un acompañamiento en ritmo de habanera sobre texto de Joyce, Over the piano, de William Bolcolm, con un denso acompañamiento para una línea melódica sencilla y hermosa, o Calypso, de Benjamin Britten. Cantó una propina fuera de programa en todos los sentidos: la Nana de las Canciones Populares, de Manuel de Falla. Una fascinante selección de grandes obras en pequeños formatos. Exquisitos perfumes en frascos minúsculos. El diseñador gráfico e ilustrador Alberto Aragón, de Zaragoza, se ha proclamado este martes ganador del LXXVII Concurso del Cartel Anunciador de las Fiestas del Pilar 2007. Tras la primera elección realizada ayer lunes por el Jurado Seleccionador, Alberto Aragón se ha impuesto a otros cuatro finalistas (todos ellos residentes en Zaragoza), que han conseguido sendos Accésit: - Vanessa Moreno Mateo, con "Virgen, Ranilla y Abeja Maña" - Leticia Zubiri Gallego, con "Manto de Fiestas II" - Jean-Pierre Bailly, con "La Ofrenda de Aragón" - Nieves Redolat Negro, con "Pilar 2007" Cada uno de estos Accésit está dotado con 600 euros. Los premios de este Concurso serán entregados durante las próximas Fiestas del Pilar, en un acto oficial que tendrá lugar en el Ayuntamiento de Zaragoza. Tanto el cartel ganador como los finalistas, así como una selección de entre los 129 carteles presentados, serán mostrados dentro de unas semanas en la sala de exposiciones del Torreón Fortea. Alberto Aragón es diseñador gráfico de Heraldo de Aragón, dentro de cuyo Departamento de Maquetación y Diseño ha conseguido numerosos premios nacionales e internacionales. En anteriores ediciones ya había sido premiado con algún Accésit del mismo concurso del Cartel de Fiestas del Pilar. Tambien ha realizado distintas exposiciones individuales. - José Luis Vázquez, de la Asociación de Fotógrafos Profesionales de Zaragoza - Miguel Sanza, de la Asociación de Diseñadores "Foro de Diseño" - Ángela Ibáñez, de la Asociación de Artistas Plásticos "Goya-Aragón" - Desirée Orús, de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte - Ignacio Moriente, de la Asociación de Medios y Agencias de Publicidad de Aragón - Patricia Di Monte, Técnico de Expoagua Zaragoza 2008 - Miguel Zarzuela, Director del Área de Cultura y Turismo - Rafael Ordóñez, Jefe del Servicio de Cultura - José Ibáñez, Gerente de la Sociedad Municipal Zaragoza Cutural - César Falo, Coordinador Técnico de la Sociedad Municipal Zaragoza Cultural. Los carteles presentados se expondrán desde el 3 y hasta el 9 de septiembre en la Casa de los Morlanes. La Sección de Música Antigua de la Institución Fernando el Católico (IFC) presenta hoy (19.30, salón de actos de la CAI, Independencia 10) la edición de las "Lamentationes Hieremieae Prophetae Sex vocum" del compositor zaragozano Pedro Ruimonte, de cuya obra ya había editado otras piezas la IFC. En este año se cumplen, además, cuatro siglos desde la primera impresión de esta obra en la ciudad belga de Amberes, donde residió Ruimonte en la última etapa de su vida. Ruimonte ha pasado de ser un completo desconocido a ocupar el lugar de preeminencia que le corresponde por su obra musical en el panorama de los compositores del Renacimiento tanto en España como fuera de ella. La obra que se presenta hoy nace gracias al trabajo de investigación de Pedro Calahorra, un experto en Ruimonte y director de la revista especializada "Nassarre" de la IFC. Junto a él, los musicólogos Joan Izquierdo y Anna Margules han aportado sus conocimientos y pasión por la música de este compositor para cotejar, ordenar y transcribir a notación actual todo el material. Calahorra comentaba su orgullo por este reconocimiento de la IFC a la tarea del zaragozano. "Es una coincidencia feliz que hace muy poco se agotase esta edición de 1607 de Ruimonte. Ahora podemos disfrutar de ella. La obra completa son nueve "lamentaciones", una larga forma litúrgica que se canta en Semana Santa. Hay tres para el Jueves Santo, otras tantas para el Viernes y tres más para el Sábado Santo". El camino de este manuscrito hasta su actual edición por la IFC ha sido una carrera de obstáculos. Sólo dos partes o cuadernillos de voces, impresos en su edición del siglo XVII, de los seis que comprendía la obra han sido rescatados. El códice sufrió la guerra civil de 1936, al recibir varios impactos de bala en su gruesa cubierta, que sirvió de parapeto. Varias copias parciales manuscritas de la obra fueron halladas en la Colegiata de Albarracín (Teruel). Por eso la nueva edición es la mitad del original de Ruimonte. Un coro de alumnos del Conservatorio Superior de Música de Aragón, de Zaragoza, interpretará esta tarde un breve programa con tres de las piezas editadas. Se podrán oír la "Primera Lamentación del Sábado Santo: De Lamentatione. Heth. Misericordiae Domini", a 6 voces; el "Kyrie y Sanctus de la Misa "Ave Virgo Sanctissima", a 5 voces, y los villancicos polifónicos "De la piel de sus ovejas" y "Madre, la mi madre", también a 5 voces. Pedro Ruimonte nació en Zaragoza en 1565. Su formación estuvo basada en la esplendorosa actividad musical que llenaba la vida de los zaragozanos de aquella época y de manera especial en el magisterio del gran polifonista Melchor Robledo, maestro de capilla de la Seo zaragozana, y en el de otro gran músico, Sebastián Aguilera de Heredia, su amigo de la niñez, que murió apenas unos días después que Ruimonte. Su primer cargo documentado fue el de maestro de capilla de la catedral de Lérida en 1590. En 1599 llegó a Bruselas y se desempeñó como cantor del coro de los clérigos en la Corte. A partir de 1604 ocupó el cargo de maestro de música en la Capilla y Cámara de los Príncipes Gobernadores de los Países Bajos. Durante su estancia en la Corte de Bruselas conoció a importantes y famosos músicos. En los años en que vivió en Amberes publicó "Missae Sex IV. V. et VI. Vocum" (1604), "Cantiones sex vocum" (1607), "Parnaso español de madrigales y villancicos a cuatro, cinco y seis" (1614). Esta última obra fue la más Destacada y se considera la culminación de la música polifónica española en ese género. En 1614 regresó a Zaragoza para trabajar como maestro de música. Vivió con su hermana Catalina, viuda del infanzón Martín de villanueva y entre sus alumnos estuvo el luego famoso Diego Pontac. Permaneció a orillas del Ebro hasta su muerte en 1627. * Foto: Lamentaciones de Jeremías por la destrucción de Jerusalem, de Rembrandt Se ha fallado el concurso para la selección de la música oficial (mejor denominación que la de "himno", creo yo) de la Expo del año próximo. La música escogida tiene como autor a Julio Mengod Lázaro (Albarracín, Teruel 1941) quien se ha impuesto a otras 22 propuestas que se presentaron al concurso público convocado por la Sociedad Pública Expoagua Zaragoza 2008. La oferta económica de la opción ganadora es de 80.000 euros. En el acta del fallo el jurado hace consta que "Desde un punto de vista melódico la composición de Mengod tiene calidad, originalidad, es identificable con facilidad, recoge elementos emocionales llenos de épica y lirismo, según exigía el pliego de condiciones del concurso. Además, la melodía es reconocible, identificable y recoge con ambición los valores de Expo y entronca con elegancia con la música aragonesa." También se dice que "En cuanto a la especialización del equipo técnico y del estudio la misma es inmejorable. Proponen un equipo técnico experimentado y profesional y un estudio de grabación de reconocido prestigio y de máximas prestaciones." Julio Mengod cuenta con una amplia trayectoria en el medio televisivo. Ha creado sintonías de programas como "Más vale prevenir", "Sombras de cristal", "A mi manera", "A vista de pájaro", "Los años vividos", "Quién sabe dónde", "De polo a polo" y "La España Salvaje". Es autor además de poemas sinfónicos como El árbol del bien y del mal, Los clarines de la Maestranza y Los desastres de la guerra, inspirado este último en la serie de grabados de Francisco de Goya. El jurado estaba constituído por personal técnico y de gestión de la Sociedad Expoagua: Presidente, Jerónimo Blasco Jáuregui, Director General de Operaciones y Contenido de la Sociedad |